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  Un día con Jorge Arrate: Viejo chicho

  Qué duda cabe que la candidatura de este ex socialista es modesta. Así lo corroboró León, quien siguió a Arrate desde las ocho de la mañana a las ocho de la noche: desde Radio Nuevo Mundo hasta el Hoyts de La Reina, pasando por el encuentro con el cardenal y por un cafecito con nuestro cronista. Campaña sin alardes ni podios ni banderitas, ni menos cartelitos a lo Barack Obama.

Domingo 11 de octubre de 2009| por Gonzalo Len

La semana pasada Carola Rojas, en este mismo diario, escribió un día con un actor porno. Pienso en qué pasaría si en vez de acompañar por un día a un candidato a la Presidencia, lo hiciera con un actor porno, o qué sucedería si Jorge Arrate, el hombre de la izquierda, fuera un actor porno de izquierda. Pienso en su mujer, la escritora Diamela Eltit, y algo me hace aterrizar adonde ahora estoy: en Radio Nuevo Mundo. Hoy son los "Martes de Jorge Arrate", como bromea Julio Ugas, lo que me hace recordar los "Martes del almirante Merino". A Ugas, ex pareja de Gladys Marín por más de quince años, lo acompaña el periodista de El Siglo, Francisco Herreros. Como ven, el programa es absolutamente combativo, compañeros.

-Nunca los socialistas estuvieron a favor de excluir -asegura el candidato del "Juntos Tal Vez Podríamos" debajo de un cartelito, en el que se lee a modo de eslogan: "La verdadera radio".

Enseguida habla sobre el significado del triunfo del No y dice que ellos son los verdaderos herederos. En verdad no sé por qué todos se pelean por quién es el hijo de…, cuando el No fue sólo un arco iris que, como todos, se evaporó pasados los minutos. Bueno, los comentarios siguen, mientras el radiocontrolador saca una pauta musical y comienza a ensayar. Al percatarse de que lo observo, la guarda.

Durante los comerciales, que bien pudieron ser "Calzoncillos Stalin: matan a cualquier mina" o "Tome Pe-restroika, un verdadero cambio en sabor", aprovecho para ingresar al locutorio y preguntarle cómo está.

-Del uno -contesta en alusión a su lugar en la papeleta del voto presidencial-. "Además siempre hemos pensado que somos el número uno, en términos de fuerza, de propuesta, de programa. Y el sorteo sólo ha confirmado que estamos en la vanguardia", ¡en la primera línea, compañero!

-Es decir que esa broma que se hacía con Frei cantándole a su esposa "Marta, soy el número uno…" ya pasó.

Arrate gesticula con las manos y, en vez de responderme nuevamente con humor, cuenta una anécdota de Allende en Buenos Aires, cuando le pide a Roberto Goyeneche que interprete el tango "Uno". Curioso esto del candidato de la izquierda de citar permanentemente a Allende. ¿Será ésa la fórmula para revitalizar su candidatura?

La pausa es breve. Abandono el locutorio, pero alcanzo a escuchar a Arrate pedirle a los conductores los temas que podrían tratarse en el siguiente bloque.

Ya volvimos…

Luego de hablar de su gira a Coquimbo, de la escasez de agua en la Región de "Copiapito", de la preocupación que tenía la dictadura en reducir la mortalidad infantil y aumentar la de los adultos, el candidato número uno se refiere al cachipún entre Marco Enríquez-Ominami (MEO) y Sebastián Piñera en Enagro:

-Hay actos de promiscuidad que en política son complicados. Por eso tomé la decisión de no ir a unos programas de entretención.

-¿Te refieres a "1910"?- dice Julio Ugas.

-Sí, porque no lo había visto.

No puedo creer que don Jorge, un viejo chicho, no haya visto nunca ese reality. Pero enseguida continúa con sus referencias a MEO:

-Tengo la sensación de que el equipo que tiene no es bueno, que no está afiatado. Un día dicen que van a privatizar el cinco por ciento de Codelco y luego sale Marco, con casco en El Teniente, afirmando que no lo va a hacer. Su candidatura, en el fondo, es un "sí, pero no" o un "no, pero sí".

-O sea que en 1988 no hubiera sabido qué votar- apunta Julio Ugas, que como ven es el más conversador de los conductores.

Finaliza el programa, y yo me quedo grabando con la cámara a tres estudiantes que abordan a Arrate. No sé qué le preguntan ni tampoco me importa. Cuando terminan me acerco a ellos y les consulto de dónde son.

-De la Universidad de los Andes- responden.

-Ah, ¿y son Opus Dei?

-No -dicen nuevamente a coro.

Y cuando digo si son de izquierda, ocurre lo más insólito: el de la cámara baja la cabeza, la rubia con tetas ricas contesta un tímido "no" y la morena dice un "no todavía". Pienso en cómo se puede ser de "izquierda no todavía". Y cuando a la pregunta ya no le encuentro respuesta, la misma morena aclara:

-Lo que pasa es que los periodistas no deben tener militancia política.

Bueno, que yo sepa ser de izquierda, de derecha o de centro no significa necesariamente militancia política, pero claro, en la Universidad de los Andes deben enseñar otra cosa. Así es que me despido y bajo las escaleras para encontrarme con don Jorge. Ahí le comunico mi intención de seguirlo hoy.

-Bueno sí, pero luego tengo unas reuniones…

-¿Secretas?

-No, privadas. ¿Le molesta ser excluido de estas reuniones?

Contesto que no, pero estoy indignado, porque me molesta que esa pregunta venga precisamente del líder del pacto contra la exclusión. O sea, ¿en qué quedamos, don Jorge: hay o no exclusión? Para ponerlo a prueba digo si le molestaría tomarse un café con este servidor.

-No, para nada.

El cardenal y el ateo

Al igual que la semana pasada, estoy en la residencia del cardenal Francisco Javier Errázuriz. De nuevo los periodistas están agolpados afuera y los PPI, o pacos de civil, conversan con algunos periodistas. Aprovechando el relajo, me acerco a ellos y les pregunto cómo se porta don Jorge. Después de escuchar la respuesta, insisto:

-¿Es muy de izquierda para ustedes?

-No, nosotros somos apolíticos -afirma quien parece ser el jefe de los PPI y que en adelante se dirigirá a la prensa.

Soraya, la encargada de prensa de Arrate, ordena a los camarógrafos y fotógrafos en un semicírculo. A diferencia de MEO, aquí no hay podio ni banderita chilena y la gente que acompaña al candidato del "Juntos Pero No Revueltos" es poca y casi no se nota. A juicio de Soraya, esto se debe a que hay sólo cinco personas en toda la campaña que reciben honorarios, el resto es voluntariado. Quiero pensar que Salvador Muñoz y Claudia Pascal, coordinadores de la candidatura, son voluntarios y por eso me acerco al primero de ellos. Salvador es serio, casi no sonríe. Claudia es tímida o reservada, no sé, pero se niega a hablar para mi cámara. Me pregunto si habrán escuchado que en una campaña presidencial hay que hablar con todos y ser encantador.

-¿Vinieron a convencer al cardenal para que legalizara el aborto? -le consulto a Salvador.

-No, pero sería bueno avanzar hacia una despenalización del aborto en Chile.

Salvador no para y se larga latamente a hablar de los derechos reproductivos de las mujeres. Me parece bien lo que dice, salvo que lo dice Salvador. En otras palabras, nunca he creído eso de que existan hombres feministas. Cuando he escuchado esta defensa a los derechos de las mujeres, de inmediato pienso ah, este huevón quiere engrupirse a alguna mina.

Dejo a los coordinadores con poco entusiasmo, ya que entre la prensa reunida hay expectación por la inminente salida del cardenal y de Jorge Arrate.

-¿Van a abrir las dos puertas? -consulta un fotógrafo como si fuesen las puertas del cielo.

-Solamente para filmar -responde el PPI y enseguida agrega-: Luego nos "ganamos" allá.

A las 10:26 de la mañana, el cardenal y el candidato salen a enfrentar a la prensa.

-He aprendido a no contestar todas las preguntas - advierte el cardenal ante el acoso periodístico y entra a su residencia.

Ahora es el turno del viejo chicho, quien se "gana allá" para responder preguntas. Después de hacerlo, me queda mirando y pregunta si me puse de acuerdo con Soraya para el cafecito de la tarde.

-Nos vemos ahí entonces -anuncia él.

Seudo entrevista exclusiva

Estoy en el Café California, al lado del teatro del mismo nombre, aguardando a que don Jorge aparezca. Como se demora un poco llamo a Soraya, pero no me contesta, así es que opto por hablar con una amiga que trabaja en la coordinación de los artistas e intelectuales por Arrate. Ella me dice que no me preocupe, que él vive a unas cuadras del café. Y, efectivamente, al cortar diviso a sólo una cuadra al candidato de la izquierda caminando lentamente hacia mí. Mientras se acerca, me viene a la memoria lo que me dijo a la salida de Radio Nuevo Mundo: "Todos los días dejo unas horas para la lectura". En verdad me sorprende y me gusta que un candidato a la Presidencia de la República se haga tiempo para eso.

Antes que tome asiento me doy cuenta de que don Jorge se ha cambiado de chaqueta, camisa y ya no usa corbata. Bromeo con esto, pero él aclara que eso se explica porque yo no tuve que reunirme con el cardenal. Touché.

-Bueno, aquí los alfajores son muy ricos y en general todos los pasteles -comenta.

El candidato del "Juntos Como Hermanos" pide una Coca-Cola light, y yo pienso en dónde quedó el espíritu combativo, compañero. Quizá por esto mi primera pregunta es qué opina de esa gente, entre ellas yo, que piensa que la candidatura de MEO es de derecha. Arrate se pone serio y responde:

-No me gusta, en general, entregar opiniones descalificatorias sobre otras candidaturas. Aunque creo que la candidatura de derecha es la de Piñera.

Le replico entonces por qué dice que ser de derecha es algo descalificatorio.

-Yo no creo eso. Además, supongo que Piñera se reconoce de derecha, ¿o no?

-Él dice que es de centroderecha o transversal.

-Lo que yo advierto en alguna gente, como la que usted me cita, es que tiene una suerte de vergüenza en decir que son de derecha. Yo soy de izquierda y pago todos los costos por serlo.

Enseguida Jorge Arrate habla de sus comandos con mucho orgullo: el de trabajadores, el de jóvenes (en donde está casi la mitad de los presidentes de las federaciones de estudiantes) y el de artistas e intelectuales (que, según él, no tiene comparación, tanto en número como en calidad).

-Aparte de eso, me considero del mismo gremio

-dice refiriéndose al último comando-. No seré un gran artista, pero me gusta escribir.

-Oiga, ¿y cómo es la competencia de escritor a escritor entre su mujer y usted?

-No existe competencia alguna, porque ella es una maestra y yo un aficionado.

-Va a ganar hartos votos en su casa con esto.

-Sería redundante, porque ya los tengo todos -concluye sonriendo.

Ha pasado una hora desde que nos sentamos a conversar y don Jorge ahora tiene un compromiso privado, así es que se despide. Antes de irse, me invita a la tarde a ver "Isla 10", de Miguel Littin, ya que el elenco de la película le hará un homenaje en el Día del Cine, porque él fue quien instauró ese día cuando era ministro de Educación. Acepto la invitación, porque este viejo chicho me ha caído bien.

En tres horas estaré en el Hoyts de La Reina, esperándolo nuevamente. Conversaré con Miguel Littin y con el actor Alejandro Goic, quien estuvo a punto de convencerme para que apoyara a Alejandro Navarro y que ahora está con Arrate. Ahí, en pleno cine, rodeado de pendejos que repletan las salas, menos la de "Isla 10", me preguntaré qué mierda es ser de izquierda: ¿apoyar a Arrate o seguir con la postura de no votar aunque el mundo se caiga a pedazos? //LND

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