
Domingo 25 de octubre de 2009| por Gonzalo Len
"Pongamos los pies en la tierra, pongamos los pies en Chile", fue lo que dijo Roberto Matta al comienzo del gobierno de la Unidad Popular, refiriéndose a que Chile no estaba viviendo ninguna utopía socialista, sino todo lo contrario: pura realidad. Bueno, una sensación similar tengo hoy, así es que propongo poner los pies en la tierra y aceptar que el candidato de la Colusión por el Cambio será Presidente de Chile. No se nos irá la vida en ello, aunque bueno, uno nunca sabe con la derecha chilena.
Afuera de esa casa de Neruda que todos conocen por La Chascona, en pleno barrio Bellavista, el redoble de tambores se escucha desde temprano y desde lejos: Tatatatantatán, tatatatantatán. Son las ocho y media y Mario Desbordes, ex jefe de gabinete del alcalde de Cerro Navia y productor del candidato de derecha, ya está aquí, coordinando todo con el camarógrafo de la campaña, el sonidista, los chicos voluntarios que trabajan por cinco o diez lucas.
-Hola, Gonzalo -me saluda Mario amable, y yo por primera vez pienso en alguna peguita en un futuro gobierno, que no es tan próximo, ya que quedan sólo cinco meses.
Respondo el saludo sorprendido y, cuando quiero decir algo, él agrega:
-Aunque no lo creas, yo te leo.
Mi pecho se infla, como las bolsas con neoprén que los chicos de las caletas del río Mapocho inflan para aspirar, soltar, aspirar y soltar. Por fortuna, Mario es bueno para hablar y me explica que hoy no hay mucho que hacer, porque la idea no es intervenir mucho el entorno. De pasadita me cuenta que en estos momentos el candidato está en el matinal de Chilevisión.
-¿En su canal? -digo repuesto.
-Claro. Oye, ¿y supiste lo de la pelea entre el encargado de la campaña de Lily Pérez y Marcelo Forni? Se agarraron a combos. Yo de verdad no comparto ese tipo de campañas. A mí cuando me llaman para decirme "don Mario, nos botaron unas palomas", yo les respondo que las recojan, pero que no hagan nada, porque no vale la pena arriesgar un ojo o cualquier cosa por unas lucas.
La violencia de los ganadores
Confieso que a mí tampoco me gusta la violencia. Es más, detesto incluso que me hablen de violencia, eso me violenta, así es que me alejo de Mario Desbordes. Unos pasos más allá saco la cámara y empiezo a enfocar al camarógrafo del comando, quien al verme se exalta:
-Si seguís grabándome, te voy a quitar la cámara.
En vez de preocuparme, me río porque pienso que es una broma.
-No, y no te riái. A cualquier huevón que me filma le saco la chucha.
Luego de tranquilizarme, el camarógrafo me explica que tiene demandado a TVN y que por eso no puede salir en cámara. En realidad no le entiendo mucho y tengo miedo, Lusho. Hoppe, quien conoce al tipo, me salva y me explica que son ¡¡¡amigos!!! Precisamente por situaciones como ésta pienso que hay que aceptar que el candidato de la derecha será Presidente y que el matonaje volverá a reinar sobre este país. Ante ello, lo único que queda es unirse al enemigo o venderse a un buen precio, total como el hombre es empresario, al menos comprará bien, ¿o me equivoco?
Dejo de pensar en mi futuro y en el de los chilenos al observar una horda de pendejos que se viene acercando a mí, liderados por una chica bastante guapa llamada Javiera Escobedo. Ella, por lo que me cuenta, es como una de esas productoras de público, vale decir, ella coordina a los "voluntarios" jóvenes, que hoy se pondrán detrás del candidato de la Colusión por el Cambio.
Minutos después llega Magdalena, la hija del candidato y a quien todos llaman Mane. Javiera, al verla, le grita:
-¿Te puedes sentar en primera fila?
-Obvio, pero cuando empiece -responde la aludida.
Mane se sienta sobre una banderita chilena, que ha sido abandonada por alguien. Carga a un niño y conversa con Marcela Sabat, la hija del alcalde de Ñuñoa que es candidata a diputada y que tiene un tremendo eslogan: "Dame tu voto y te daré mi p ". Interrumpo a las dos "amiguis" para consultarle a Mane por la presencia del niño. Pero ella es escueta al contestar.
-¿De dónde eres? -interroga finalmente.
-De La Nación Domingo, un medio imparcial
-contesto.
-¡Sí, cómo no! -tercia la candidata a diputada con tremendo eslogan.
Se encienden las alarmas
Antes que aparezca el candidato, llegan Cristóbal y Sebastián, sus hijos, más una pila de cabros chicos. Las afueras de La Chascona más parecen una guardería que otra cosa. Dominando todo desde las alturas está Reynaldo Sepúlveda, ex director de televisión en TVN y que ahora le "hace algunas peguitas a Sebastián". Le comento que la semana pasada conocí a otro ex director de TVN, pero que trabajaba para Frei.
-¡Ah, Fernando Val! Lo conozco, él fue mi asistente de dirección por mucho tiempo -afirma-. ¿Pero, sabes? Te quiero decir algo. Sebastián hijo es amigo de mi hijo, lo conozco desde prekínder y te puedo decir que son chicos humildes y buenos, ¡en serio!
Puta, estoy que lloro. Y con mayor razón me dan ganas de trabajar para Tatatatantatán Esperen, justo a las diez de la mañana, o sea cuarenta y cinco minutos retrasado, llega el candidato de mil amores. Se baja rápido del auto, comentando o hablando solo, ya no sé bien:
-¿Por qué me mandan tanto? Que el peinado, que
El candidato se coloca frente a las cámaras y al micrófono y dice:
-Nos hemos reunido con los niños, porque ellos son los más postergados.
A dos metros observo al candidato con su terno azul, su pelo cano, su calvicie como la mía y recuerdo aquella vez en 2005, cuando lo acompañé en su auto desde Nancagua a Santa Cruz. En esa ocasión conducía el ex senador Ignacio Pérez y atrás compartía asiento conmigo Ignacio Rivadeneira. ¡Ah, qué tiempos aquellos! Bueno, vuelvo a poner atención, cuando el candidato habla de ponerle una tranca a la puerta giratoria a la delincuencia y sucede lo inesperado: comienza a sonar la alarma en una de las casas vecinas. El sonido es ensordecedor y no deja continuar al candidato.
-¿De dónde es? -consulta el candidato a Carla Munizaga, su encargada de prensa.
-De una casa.
-¿Y no se puede apagar? Despierten al
-¿Al Negro? -interrumpo.
Luego de unos minutos, el candidato vuelve a la carga, gracias a que la alarma se ha silenciado. Pero cuando vienen las preguntas de la prensa, nuevamente la alarma comienza a sonar.
-Esto parece planificado por
-¿Frei? -digo dispuesto a dar un buen golpe en la nariz.
El candidato me mira con molestia y yo me asusto, porque veo por primera vez que mis posibilidades de pega se esfuman.
-Carla, ¿se habló con la gente de la casa? -interroga el candidato empresario.
-Sí, pero no hay nadie.
Y en este momento ocurre otra cosa inesperada. Para demostrar que su nieta de verdad lo quiere y no se asusta con él, se acerca hacia donde estoy para abrazarla. Mientras los fotógrafos y camarógrafos se deleitan con la escena, aprovecho y, palmoteándole la espalda, llamo su atención:
-Don Sebastián, quiero decirle que yo lo apoyo.
Pero don Sebastián cree que le estoy agarrando el pelo, así es que insisto:
-Don Sebastián, quiero decirle que YO lo apoyo.
-Ya, pero primero me quiero sacar unas fotos con mi nieta, ¿ya?
Los viejos del comando
Es otro día y junto a Hoppe estamos afuera del comando de "Tatán", en Apoquindo 2921. Después de ponernos de acuerdo sobre quién pedirá pega primero, entramos a la casa, cruzamos el jardín en donde hay un "Tatán" a tamaño natural agitando una bandera chilena. En recepción consulto por la actividad de los adultos mayores. Sin embargo, la recepcionista no responde, así es que sigo de largo e ingreso a una oficina, en donde una mina cuica, de nombre Pilar, termina de acomodar unos papeles. Al observarme con la cámara, pone su mano y dice que fotos no.
-Pero por qué si usted es tan bonita -replica Hoppe, esta vez un poco "jote".
-Yo aquí estoy para contestar el teléfono -asegura ella.
Por fortuna está el amable Mario Desbordes; así es que me quedo conversando con él, mientras Hoppe le aconseja a una escolar del Colegio Mayor en qué instituto conviene más estudiar fotografía. Uno de estos días van a llevar preso a Hoppe por pedofilia. Pero bueno, ahora los viejitos han comenzado a llegar como goteras. Precisamente ahora hablo con una viejita, quien me dice las mejores virtudes de nuestro próximo Presidente de la República:
-Es un hombre bien apto y honrado.
¿Se fijan cómo la derecha se apodera de eslóganes? Antes era "pobre y honrado", ahora es "apto y honrado". En otras palabras, ser pobre no es una cualidad. Ahora un hombre cruza el jardín y no es viejo, sino de la edad de Hoppe, y se acerca al responsable de convocar a tanto abuelito y le pide una cooperación.
-No tengo -responde el responsable.
-Chiissst, y yo que pensaba votar por ustedes
-se queja el hombre.
Entro a la casa y, cuando me dirijo al baño, me topo con Jorge Schaulsohn, uno de los voceros del candidato de la Colusión por el Cambio. Recordando a lo que vine, le pregunto:
-¿No habrá una posibilidad de peguita?
Schaulsohn sonríe y enseguida contesta:
-No soy la persona indicada para eso.
No hay caso, Jorge Schaulsohn, esté donde esté, siempre me desilusiona.
Tantán
Con veinte minutos de adelanto, el candidato de la derecha entra a la casa. Al verlo frente a mí le consulto si me daría una peguita, pero sin hacerme caso, sube las escaleras para reunirse con Schaulsohn.
De seguro lo desilusionará también.
-¿Dónde está? -pregunta ahora Mane, y unos pacos de civil señalan el segundo piso.
Después de unos minutos, el candidato baja, se detiene junto a unos chicos y se fotografía con ellos. Mane se pone a su lado para que no le pueda preguntar nada. Al fin ambos ingresan a la sala, en donde decenas de viejitos esperan la muerte. "Tatán" se muestra simpático y con energía, echa tallas, sonríe, estrecha manos arrugadas. A diferencia de Frei, es un candidato presidencial en todas partes, o todo terreno.
Las cámaras registran su actuar. Él habla atropelladamente, como si algo le picara.
-Señora Lucía, en mi futuro gobierno la vamos a nombrar presidenta del Instituto de la Juventud
-anuncia, destacando a una de sus más "fervorosas activistas", una señora que apenas camina gracias a un bastón. Obnubilado con éste, lo coge y lo levanta, tal como hiciera Augusto Pinochet cuando arribó al país desde su detención en Londres.
Pero ocurre lo mismo que ayer: las encargadas de prensa se asoman por una puerta, lo llaman y le advierten que la actividad era a la una y que todavía falta. El candidato observa su reloj y repite en voz baja:
-¿A la una?
"Tatán" le pasa entonces el micrófono a una viejita, quien se pone a hablar y a agradecer. Después vuelve a tomar el micrófono y empieza a contar sus compromisos con los adultos mayores, todo enmarcado en un proyecto llamado "Vivan las canas". El candidato le agradece a los abuelitos presentes, y Mane, siempre cerca de él, se acerca para pasarle un canasto para un matrimonio que ha cumplido las bodas de oro.
Terminada la "actividad", el candidato de la Colusión por el Cambio invita a los abuelitos a tomarse un tecito, pero no sabe bien adónde ir. Mane lo salva, pero a medias, ya que lo conduce hasta donde estoy yo. Pienso a lo mejor que le gusto: no a la hija, sino al padre.
-¿Había Viagra en el canasto? -alcanzo a preguntar.
-De todo, hombre, de todo -contesta.
Sus palabras, o ese "de todo", me recuerdan las del poeta Bruno Vidal en un bar, quien dijo que había que votar por "Tatán", porque si él fuera Presidente, todos los poetas tendrían su librito. A estas alturas me cuesta creer en las promesas de Vidal, ya que nadie me pescó en mi petición de peguita, y eso que el perla anda prometiendo un millón de empleos. Tantán. //LND