
Lunes 9 de enero de 2012| por Lautaro Muñoz - foto: UPI
-¿Luego de 10 meses de iniciadas las movilizaciones estudiantiles, la aprobación en general de la ley del lucro en el Senado es un avance importante?
-Tal vez después de 10 meses es el primer cambio estructural al modelo. Lo que tuvimos durante el año con Joaquín Lavín y Felipe Bulnes y el presupuesto de Educación, con todos sus incrementos, fueron más recursos para un mismo modelo. Hoy recién tímidamente estamos esbozando un escenario totalmente distinto y eso explica la sobrerreacción del Gobierno en esta materia.
-Esta respuesta del Senado aborda sólo parte de las demandas estudiantiles...
-No es una parte pequeña. Lo que hace este proyecto es impedir que siga habiendo lucro con dineros del Estado. Obliga a reinvertir todos los excedentes, la maximización de la ganancia que hay en Chile se limita fuertemente.
-Entrando a materias político-electorales, pareciera haber una Bachelet-dependencia en la Concertación.
-Es innegable que al interior de la Concertación existen sectores que sólo les importa la vuelta de Bachelet y no un ajuste al proyecto. Yo soy de aquellos que estando con Bachelet, y dispuesto a mirar otras opciones al interior de la Concertación, le asigno gran importancia al proyecto político. Si es Bachelet, ella no puede volver a un proyecto político que sea un simple pegoteo de las debilitadas fuerzas políticas que tenemos en la Concertación.
-¿Fue atinada la idea del eje de izquierda que planteó Guido Girardi?
-No sé si sea el momento para el eje de izquierda que han planteado Girardi y Navarro, pero tampoco dramatizaría con aquello. No existe el riesgo hoy en Chile de reeditar los tres tercios. Insistir hoy con el fantasma de los tres tercios, que es el argumento que han usado algunos para criticar el frente de izquierda, francamente es tener una venda en los ojos, es no entender que la realidad sociopolítica es hoy distinta.
-¿Usted espera un programa de Gobierno más marcado hacia la izquierda?
-No tengo dudas que vamos a ser capaces de llegar a un programa común, lo que me preocupa es qué actores van a suscribir ese programa. El programa hoy no es lo más urgente, porque la Concertación ha demostrado capacidad para unirse en torno a lo que el país necesita. Lo que a mí me preocupa es que el proyecto político que hoy tenemos, con un 17 por ciento en el mejor de los casos, es el mismo proyecto que obtuvo un 29 por ciento en la primera vuelta de la elección pasada. Lo que me preocupa es que los actuales líderes de la coalición, con excepciones, no han apostado fuertemente a construir una nueva plataforma, una nueva coalición social y política. Se han generado textos, discusiones, documentos, pero nos quedamos en la estantería. No hemos dado pasos en una dirección de amplitud, más allá de las conversaciones que hoy se tienen fundamentalmente con el Partido Comunista.
-¿No bastaría con sumar al PC? ¿Qué composición debiera tener esa plataforma?
-El Partido Comunista hoy es muy distinto al que conocimos en la década del '80. Es un partido con capacidad de construir acuerdos, en una base programática y que cuenta con liderazgos interesantes, pero eso no es suficiente. No concibo una alianza social y política sin el PC, pero no creo que sea el único actor. El tema es cómo nos acercamos al mundo social, al organizado y al no organizado.
-¿Como senador por La Araucanía, descarta la participación mapuche en los incendios de la última semana?
-Yo no descarto, pero tal como sostiene el fiscal nacional, Sabas Chahuán, para que se cumpla el principal requisito de un delito terrorista, tenemos que saber si se actuó con el ánimo de provocar temor en la población. Para saber eso, tenemos que saber cuáles son los responsables. El Gobierno actuó motivado por otras razones, también intentando jugar con la sensibilidad de La Araucanía, que es una sensibilidad especial y apelando a otro tipo de elementos como el resultado de las muertes, algo tan penoso que ha conmovido a la región. El Gobierno no tiene ninguna base jurídica en esto.