Ministro de Salud de Perú se desplazó de inmediato a la zona de más azotada por el terremoto de ayer. Mayor destrucción se concentra en las ciudades de Ica, Pisco, Chincha y Cañete.
El terremoto de 7,9 grados en la escala de Richter (referida a potencia) registrado al anochecer de este miércoles en Perú, deja decenas de muertos y más de un millar de heridos, la mayoría en la ciudad de Ica, mientras el pánico se adueñaba de Lima.
El epicentro del fuerte terremoto, que provocó una alerta de tsunami en el litoral del Pacífico sudamericano y se sintió en los países vecinos, se ubicó en el mar, a 167 kilómetros al sur de Lima y frente a las costas de la ciudad de Pisco.
Las urbes de Ica, Pisco, Chincha y Cañete son las más afectadas, aunque la capital, Lima, también se estremeció dando paso a un estado de pánico entre la población que abandonó apresurada sus hogares y lugares de trabajo, y en algunos casos pasó la noche en las calles.
"Es un panorama impactante y desolador", manifestó el ministro de Salud, Carlos Vallejo, quien se desplazó a la zona de la tragedia a 300 kilómetros al sur del país con una comitiva integrada por 20 ambulancias, 50 médicos y 30 enfermeras. La autoridad precisó que la mayoría de las víctimas fallecieron o resultaron heridas "producto de la destrucción de las casas".
En Ica, se improvisaron hospitales de campaña para atender a los heridos en medio de la oscuridad, ya que el movimiento telúrico acabó con el fluido eléctrico, debido a que, como señaló el titular de Salud, los servicios formales están colapsados, y llamó a donar sangre.
El derrumbe de edificios, entre ellos una iglesia, el polideportivo de la ciudad y múltiples viviendas, impedía en esta ciudad, y entrada la madrugada, las tareas de rescate.
Testigos entrevistados por la televisión estatal peruana señalan que hay muertos en las calles y plazas de Pisco, ciudad que -según su alcalde, Juan Mendoza- se ha destruido en un 70 por ciento. Se teme que unas 200 personas pueden estar atrapadas, en esta ciudad, entre los escombros de la iglesia de San Clemente.
La costa peruana afectada por el sismo forma parte de la ruta turística que lleva a las míticas Líneas de Nazca; e Ica, rodeada de dunas, acoge el balneario de Huacachina: un oasis en medio del desierto.
También sufrió el fuerte azote del terremoto la Reserva Nacional de Paracas. El pueblo pesquero que acoge el parque en su interior quedó anegado por las aguas, mientras el principal hotel de la zona, también llamado Paracas, se destruyó parcialmente, sin que se haya informado de víctimas.
Desde que se produjo el terremoto, a las 23.40 GMT del miércoles, se han producido un centenar de réplicas, y al menos media docena se han sentido con fuerza en la capital.
Los médicos, que el miércoles habían iniciado una huelga de 72 horas, abandonaron la medida de fuerza, mientras los colegios permanecerán hoy cerrados, según decretó el jefe del Estado peruano.