EN EL JUICIO ORAL UNO DE ELLOS ADMITIÓ QUE DESPRECIA A LOS JURISTAS
No menos de 20 años de cárcel recibirían el ex gendarme Marcelo Cortés y su “socio” Luis Araneda tras asaltar siete estudios jurídicos en la capital y Quillota. El robo de marzo de 2006 terminó con toma de rehenes.
Andrea Chaparro
Los “secuestradores” de abogados” se hicieron conocidos el 8 de marzo de 2006. Eran las 18 horas cuando la oficina 447 de la Galería Pacífico fue víctima de un atraco. Se trataba del sexto estudio jurídico. que era asaltado por dos avezados delincuentes en menos de tres meses. Pero ese día cometieron un error.
Marcelo Cortés Díaz ingresó al buffet y pidió hablar con un abogado sobre una posesión efectiva. Esa era la treta para seleccionar a sus víctimas. Tras conocer los honorarios exigidos se retiró, sólo para volver junto a Luis Araneda Díaz empuñando armas de fuego -una con silenciador- y ordenar a los presentes entregar sus tarjetas de créditos, dinero y especies de valor.
Las cosas se complicaron y dos abogados, la esposa de uno de ellos y la secretaria terminaron secuestrados. Tras cinco horas de negociaciones se entregaron.
En su primera declaración ante el Cuarto Tribunal Oral, Cortés justificó los atracos señalando que los abogados son “deshonestos”.
El imputado es un ex gendarme acusado de facilitar la fuga de reos desde el penal de Los Andes, lo que terminó con su baja en 2005. Ese mismo año habría sido “estafado” por un abogado que le cobró 400 mil pesos por un servicio que no realizó.
La carrera delictual
La frustración lo llevó a planear el primer ilícito junto a Araneda, a quien conoció en el recinto penal. El 9 de enero de 2006 ambos llegaron hasta la Automotora Massu, en Quillota, e intimidaron y esposaron al vendedor llevándose un celular, 7 mil pesos y u vehículo. El 26 de enero asaltaron una empresa inmobiliaria.
Luego decidieron atacar estudios jurídicos y entraron a la oficina de A.M.R., en Quillota. Tras inmovilizarlo con cinta adhesiva y amordazarlo con una corbata, al igual que a la secretaria, los encerraron en el baño y huyeron con la argolla matrimonial del profesional, sus zapatos, un reloj de pulsera, un celular y 40 mil pesos en efectivo.
Al poco tiempo partieron a Santiago con el mismo objetivo: abogados.
El 1 de febrero los imputados con la ya clásica pistola con silenciador llegaron al despacho del jurista H.S.P., ubicada en Huérfanos 1373 y robaron dos millones de pesos en efectivo y un computador portátil.
Quince días después el ex gendarme y su socio pusieron sus ojos en un estudio jurídico de Santo Domingo 1160. El abogado I.H.T terminó el suelo y esposado. Huyeron del lugar con dos notebook, dos celulares, dos anillos de oro, dos impresoras, 250 mil pesos y 500 dólares.
Los atracos siguieron en Agustinas 1022, donde un abogado y su procurador entregaron sus tarjetas de crédito y claves.
Aún no terminaba febrero y continuaron con un estudio de Ahumada 236. El 2 de marzo volvieron al edificio de Huérfanos 1373, esta vez a la oficina 903. En estos dos últimos asaltos consiguieron cerca de 120 mil pesos, dos computadores portátiles y un cinturón de cuero. Luego vendría el atraco con secuestro que culminó con su carrera delictual.