Me ha agarrado un verdadero pálpito y el corazón me ha dado un vuelco. ¿Será posible que yo sea del Partido Popular, sin saberlo? Leí que un congresista norteamericano, decidido partidario de la segregación racial resultó ser hijo nada menos que de una madre negra, sin él conocerlo. Pero cuando me pegué el susto de mi vida fue cuando leí unas declaraciones de Ana Botella, señora de José María Aznar. Se trataba de una fruslería en apariencia, en uno de esos suplementos culturales que los diarios sacan para hacerse perdonar la venta de vajillas y cursos de inglés.
La propuesta consistía en elegir dos películas. Una que adores y otra, claro está, que odies. La señora Botella explica que su película preferida es “África mía”. Y a mí se me cayeron los anteojos al suelo. Porque también es la mía. Desde el momento en que aparecen los créditos de la película hasta que sale el título de “Fin” no dejo de llorar ni un solo instante, alcanzando el paroxismo en la escena de los leones posados sobre la tumba de Robert Redford. Pero la esposa del ex Presidente del Gobierno español nos aclara que: “No quiere decir con esto que yo, alguna vez, haya deseado tener una vida o una aventura como la de Meryl Streep, sino que me gusta de vez en cuando ver historias interesantes con otros ojos”.
Completo acuerdo: igual que cuando elige la película que odia. Coincido con ella. “La lista de Schindler”, una gran película sin duda alguna, pero según ella -y yo también- “el buen cine consigue que, por un rato, te olvides de tu vida y te hace estar inmersa en otra historia. En este caso ‘La lista de Schindler’ te introduce en un mundo horrible lleno de odio y horror”.
Manuel Trallero
(www.lavanguardia.es/lv24h2007)