Dr. Tarufi
Dígase de corrido: Este era un salario ético, pelético, pilim-pim-plético, pelado, peludo, pilim-pim-pludo,
propuesto por un obispo ético, pelético, pilim-pim-plético, pelado, peludo, pilim-pim-pludo,
criticado por los empresarios éticos, peléticos, pilim-pim-pléticos, pelados, peludos, pilim-pim-pludos,
y acogido por la centro izquierda ética, pelética, pilim-pim-plética, pelada, peluda, pilim-pim-pluda,
al que se sumó cierta derecha, ética, pelética, pilim-pim-plética, pelada, peluda, pilim-pim-pluda,
con la crítica de algunas economistas éticas, peléticas, pilim-pim-pléticas, peladas, peludas, pilim-pim-pludas,
y hasta acogió la idea el ministro del ramo, ético, pelético, pilim-pim-plético, pelado, peludo, pilim-pim-pludo,
claro que una cosa es decir y otra hacer, como bien lo saben los trabajadores, éticos, peléticos, pilim-pim-pléticos, pelados, peludos, pilim-pim-pludos,
que no le verán la papa a la justicia salarial ni con la helada,
salvo que se produzca un milagro ético, pelético, pilim-pim-plético, pelado, peludo, pilim-pim-pludo,
lo que, dejándose de vainas, es más difícil que un camello pase por el ojo de una aguja, como dijo nuestro señor Jesucristo. Amén.