“UN SALTO AL VACÍO”, DOCUDRAMA SOBRE UN ESCAPE INSÓLITO, DEL DIRECTOR PABLO LAVÍN
La delirante aventura de un chileno que se fugó de la dictadura de Pinochet amarrado al tren de aterrizaje de un avión forma parte de la parrilla de la primera jornada del festival.
Una noche de junio de 1974, Mario Grez Rivas, un campesino analfabeto de Lampa, se encontró con un grupo de militares que ejecutaba a unos detenidos civiles junto a un río de la zona. Grez, sin tener filiación política alguna, pensó en su tosca inocencia que el próximo sería él y que debía escapar de ahí lo más pronto posible. Días después sorteó un control militar en el aeropuerto y escapó pista adentro colgándose del tren de aterrizaje de un Boeing 707 con destino a Lima, Perú.
Un cinturón y una botella
Su cinturón fue lo único que lo sujetó durante un viaje de cuatro horas, la falta parcial de oxígeno y una temperatura de 30 grados bajo cero. Su cinturón y una botella de pisco.
Agónico, el campesino estuvo en un hospital mientras la DINA trataba de traerlo de regreso y el consulado veía en él a un sospechoso infiltrado de las fuerzas de la inteligencia militar. En el más absoluto abandono, Grez estuvo tres meses en Perú hasta que la ONU le concedió el estatus de refugiado político y le consiguió asilo en Inglaterra, donde más tarde se reunió con su familia. Hoy vive en Cambridge y trabaja como técnico en calefacción, conduce esos buses rojos de dos pisos y administra un hogar para turistas.
La aventura de Grez se volvió casi un mito urbano hasta que el director Pablo Lavín (fundador junto a Ramón Griffero del colectivo artístico El trolley) se encargó de actualizarla en la cinta “Un salto al vacío”.
Sanfic estrena en exclusiva la aventura del campesino duro de matar y su director nos cuenta que se trata más de un docudrama que de un largometraje o documental. “El actor, Alberto Zeiss, va en busca de lo que fue la dictadura, sin haber nacido siquiera para entonces. Luego va encontrando cosas concretas como el Informe Rettig o el Informe Valech y va elaborando toda la película. Todo desde un conflicto personal, tal como el verdadero Grez, va narrando la historia desde el monitor en que se ve reflejado”, cuenta Lavín.