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Viernes 15 de junio de 2007

Ahora el masaje sexual es para ellos

En lenguaje tántrico se llama “masaje del lingam ”, en nuestra cultura se trata de fricciones directamente en los órganos sexuales masculinos: pene y testículos. Al igual que en las mujeres, el objetivo no es el orgasmo, sino el placer.



lanacion.cl

¿Acaso no es lo mismo orgasmo y placer?, para el tantra, no, casi todo lo contrario. El orgasmo es sin duda un momento de éxtasis, sin embargo, para los cultores del sexo como activación de las energías esenciales, el placer es mucho más y la posibilidad de exceder el par de segundos que dura y transformarlos en minutos, y hasta horas, depende justamente de no alcanzarlo. Con él, sólo se termina el placer.

Esta premisa del tantra es para los hombres aún más importante que para las mujeres. Ellos, después del orgasmo tienen un período llamado refractario que les impide iniciar rápidamente una nueva faena amorosa. Por eso, acá describimos una técnica de masaje que apunta a una preparación sexual, al placer por el placer, sin pensar en le orgasmo o coito. Una vuelta de tuerca a la forma tradicional de relacionarse sexualemente.

Lea, imagínese cada paso y sienta… Cuando lo practique, entréguese y poco a poco verá como se revertirán los roles o papeles tradicionales en el sexo.

Si hay que nombrar un objetivo de este masaje, ese es la relajación del hombre y para eso ojala todo comience con un baño caliente para ambos.

Nuestro protagonista es el “lingam ”, forma en que el tantra llama al pene. Es una palabra sánscrita que tiene una connotación muy respetuosa, significa “báculo de luz” que canaliza la energía y el placer.

Además del placer, y justamente para lograrlo, el masaje del lingam fortalece los vínculos de intimidad que existen en la pareja, ayudando a sanar las aprehensiones sexuales, si las hubiera. Una razón más para explicar que el orgasmo y la eyaculación no son el objetivo primordial de este masaje, sino la exploración de una nueva forma de placer que no esté condicionada por factores tradicionales como alcanzar precisamente “un” momento cumbre o climax.

Si ha seguido el consejo del baño en conjunto, luego, ya en posición cómoda, encima de una cama o lugar similar, es el momento de buscarse como pareja, conectarse, acercarse, abrazarse y acariciarse amorosamente, verse a los ojos en medio de este clima. La espiritualidad rodea cualquier evento tántrico, de modo que es importante añadir a la preparación física, una pequeña atención al espíritu también.

El masaje

En la cama, el hombre debe recostarse de espaldas, encima de almohadones que dejen su torso y la cabeza levantados. Sus piernas deben estar cómodamente separadas con las rodillas un poco dobladas, y los genitales totalmente expuestos para que el masaje.

Es mejor usar un poco de lubricante sexual y esparcirlo tanto por el lingam como por los testículos, siempre usar uno con base acuosa. Con mucha delicadeza, la pareja debe iniciar el masaje en los testículos y en el escroto, provocando que toda el área se relaje. Luego, también con mucha suavidad acariciar el hueso púbico o pélvico y el perineo (zona entre los testículos y el ano). Una vez en esta zona hay que ser especialmente cuidadosa, pues se trata de un lugar muy pocas veces explorado por los hombres heterosexuales, y es probable que nunca hayan permitido que lo toquen. Si no hay disposición para acariciar el perineo, no es necesario insistir, poco a poco se irá ganando la intimidad necesario para abordarlo.

Ahora el masaje se traslada hasta el cuerpo o base del lingam , variando la presión y la velocidad, para que el estímulo varíe de intensidad y resulte más placentero.

Recordemos que en esta ocasión el varón está en una posición completamente pasiva, está allí recostado a merced de los masajes de la mujer. No hay que permitir que esta actitud varíe, si eso sucede, tome medidas. Mírelo fijamente a los ojos, haga que no deje de respirar profundo y convénzalo de seguir recibiendo en forma pasiva este placer.

Con la mano derecha, se presione la base del lingam, luego se desliza hacia arriba y hacia abajo, pero alternando con la mano izquierda. Mantener estos movimientos durante cierto tiempo, y después empezar a presionar en la cabeza del lingam, y seguir alternando de manos.

Ahora, hay que masajear la parte de arriba o cabeza del lingam como si se fuera a exprimir una fruta. Si la erección se pierde un poco, no es problema, es normal. Para el tantra esto es incluso positivo pues es como pasear por todo el espectro del placer.

Si el momento del orgasmo o eyaculación se acerca, es recomendable detener un poco la estimulación, pues como hemos dicho ese no es el objetivo del masaje. Alargar lo más que se pueda el momento de eyaculación es una forma de obtener más placer, de despertar el kundalini, flujo energético en el cuerpo humano, y una forma de que el hombre pueda volverse multiorgásmico.

El masaje llega ahora al llamado “punto sagrado” o perineo que se encuentra entre el ano y los testículos. Como dijimos antes, hay que abordarlo muy delicadamente porque puede causar dolor. La línea divisoria entre el placer y el dolor es muy pequeña. Este masaje se hace con la mano izquierda, mientras se acaricia el lingam con la derecha.

Este “punto sagrado” es posible encontrarlo también internamente por el ano, sin embargo, además del cuidado, es necesaria la total aprobación del hombre ya que, como es posible sospechar, debido a siglos de prejuicios, se sienta incómodo o vea cuestionada su virilidad y la idea no es complicar el ambiente con tensiones. Si le parece bien y no representa problema para la masajista, entonces es necesario usar lubricante sexual y luego, introduce el dedo, busca la próstata hacia el frente, moviendo el dedo hacia tu palma.

Si él lo desea, puedes estimular el lingam al mismo tiempo, pero recuerda que no hay que permitir que llegue al orgasmo, pues entonces se acaba la diversión y el placer.

Si después de todo esta estimulación, él siente deseos de llegar al orgasmo, es momento de dejarlo, mientras respira profundo para que el momento sea sublime.

Una vez terminado el masaje, puedes quedarte con él en un tierno abrazo o dejarlo solo si lo prefiere, saboreando la experiencia.













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