JULIO SAAVEDRA
El escritor nacional Roberto Fuentes deja de lado la “ficción adulta” para dedicarse al mundo infantil que lo vio crecer en la comuna de Estación Central, durante los años 80. Betto junto a Juanito, Ingrid, Perrito y Coquito malo son algunos de los nombres que se repiten en “Kartas” y “Betto: el fantasma de mi abuelo”, editados por Ediciones LOM como parte del relanzamiento de la serie de literatura juvenil “Curiosas miradas”.
“‘Betto y el fantasma de mi abuelo’ lo escribí pensando en niños como público y toma tópicos y cosas más blandas que el otro. Porque si bien “Kartas”, empieza como una historia de amor de unos niños separados entre Santiago y Nueva York, después se pone mucho más densa, como la época en que está ambientada, que es en 1986, con un Santiago bastante oscuro y Nueva York bien sucia”, explica Fuentes quien asume su intención de mostrar problemáticas más complejas a los chicos. “Cuando se escribe para niños, no hay que subestimarlos. Me gustaría que un niño de la Alianza Francesa lea este texto y se dé cuenta que hay otras realidades”.
Roberto es de los escritores que defienden la auto referencia: “Betto es mi alter ego, yo viví en una población en Santiago en los años 80”. Pero la primera horneada de “Miradas Curiosas” trae más. “Jack London siempre me gustó de niño y fue de mis primeras lecturas. Para mi es mucho mejor aparecer con Jack London que con Coelho”, dice Fuentes. El libro del autor de clásicos como “El llamado de la selva”, se llama “Cara de Luna” y es un conjunto de cuentos publicados en diarios y revistas entre 1901 y 1909.