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Martes 31 de enero de 2012| por Nación.cl
Un hombre llega a la casa, después de una agotadora jornada laboral. Saluda a su señora esposa, cenan juntos, hablan de la pega y los niños, lavan los platos y se van al dormitorio donde, después de rezar, hacen delicadamente el amor, sin ninguna acrobacia. Algo así , más o menos, es lo que vendría siendo una nueva creación brasileña: el porno cristiano.
Según anuncia la Revista Salvador, especializada en temas evangélicos, la idea nacida en Brasil es que el cuerpo se comprenda como un regalo divino que debe ser respetado. Por lo mismo, todo se hace sin quitarse el anillo de bodas: los actores deben estar casados y ser cristianos de ceremonia dominical, entre muchas particularidades.
Lo primero: están prohibidos los actos “degradantes”. Nada de andar amarrándose, ni usando trajecitos de cuero ni pasarse de listos con las nalgadas. Algo muy en la línea de lo que los gringos llaman “Sexo Vainilla”, pero registrado en video.
EL MISIONERO
Cualquier película que quiera postular a llamarse porno cristiano debe cumplir cinco mandamientos, que incluyen, además del sagrado vínculo, aspectos de lenguaje, como evitar decir blasfemias, así como hablar sucio.
Tampoco se pueden tener relaciones adúlteras, pero ojo: si se cae en un desliz de este tipo, todo se arregla con un severo castigo o un sincero acto de contrición (lo que, por cierto, se presta para mucho).
Por lo demás, están descartadas las prácticas sexuales como el sadomasoquismo, el sexo anal o las relaciones entre más de dos, además de un largo repertorio que puebla cualquier página o película pornográfica. O sea, sexo con amor y no por deporte.