
Viernes 5 de marzo de 2010| por Cecilia Yez
Varios días sin luz, sin agua, sin alimentos ni los medicamentos necesarios pueden ser vitales en pacientes crónicos afectados por problemas de insuficiencia renal o diabetes. Por ello los especialistas hacen un llamado especial para evitar que su salud se complique aún más después del terremoto.
El jefe del Servicio de Endocrinología y Diabetes del Hospital Clínico Universidad de Chile, doctor Claudio Liberman, dice que en el caso de los diabéticos, éstos deben intentar mantener las indicaciones médicas que tenían antes de la tragedia, poniendo especial atención en la alimentación que puedan tener.
Para pacientes con diabetes tipo I e insulinodependientes, la dieta debe ser lo más cercana a la indicada por su médico y si disminuye la cantidad de calorías, probablemente se deba bajar la cantidad de insulina. "No hay estudios al respecto, pero probablemente se debería suspender la insulina hasta que vuelva a comer", indicó a La Nación. En caso de ayuno prolongado, se recomienda no aportarle la insulina mientras no reciba alimento. También se debe poner atención a síntomas de sed y orina intensa, cambios de conciencia, tendencia a la deshidratación, señal de una glicemia muy alta y riesgo de coma diabético.
En el caso de los pacientes que no están recibiendo su insulina, el especialista dijo que el peligro es una cetoacidosis diabética. "La insulina es absolutamente necesaria para estos enfermos porque su organismo no la fabrica y es necesaria para metabolizar la dieta y aunque no haya ingesta de alimentos, es necesaria. Si no hay, se empiezan a degradar ciertas grasas y proteínas provocando un coma cetoasidótico por aumento de los cuerpos cetónicos", explica el especialista.
En los pacientes con diabetes tipo II, el estrés también puede causar un aumento de las glicemias, por lo que dentro de lo posible, la recomendación es mantener. También deben estar atentos a síntomas como sed, alta frecuencia de orina y pérdida de conciencia.
DIETA DEL "DESASTRE"
Los pacientes con problemas renales crónicos también son otro punto de preocupación. Sobre todo aquellos que necesitan la diálisis para poder sobrevivir. Según el nefrólogo director del servicio Hospital Clínico U. de Chile, doctor Erico Segovia, las personas afectadas de insuficiencia renal crónica de las regiones más afectadas, deben restringir la ingesta de líquidos al máximo. Idealmente, deben sentir sed y no consumir más de 1.000 a 1.200 centímetros cúbicos durante el día. Para ellos, está prohibido el consumo de frutas y verduras, especialmente de plátano, tomate, naranjas, duraznos y melón ya que "tienen un alto nivel de potasio" y en estos pacientes, está restringido. Si no se están dializando, explicó, es importante mantener bajos niveles de potasio de lo contrario se puede producir una hipercalemia o hipertpotasemia que implican arritmia y paro cardíaco y que se puede manifestar antes como debilidad muscular. Además, se debe disminuir el consumo de carnes rojas y blancas, para evitar las intoxicaciones por toxinas derivadas de proteínas (especialmente animal). También puede presentar un riesgo de muerte en estos pacientes, el edema pulmonar (agua en los pulmones) producto de las dificultades para orinar. A veces, también se hinchan los pies, sube la presión, desencadenándose una insuficiencia cardiaca.
El ayuno prolongado en este tipo de pacientes no reviste un mayor peligro, salvo que el ayuno sea de más de un día.
Según la información que maneja el doctor, hasta el momento no existe grandes dificultades con los pacientes que necesitan diálisis en las regiones azotadas por la catástrofe. De hecho, en los sectores afectados se está dializando con agua purifica (sin minerales, bacterias y toxinas). "Todos los centros de diálisis deben tener equipos generadores de electricidad para que se pueda purificar el agua y se pueda dializar. Por eso es que el gobierno está pidiendo unidades de diálisis autónoma que puedan tratar el agua, que se conectan al agua de la llave pero que llegan purificada al enfermo", señala Segovia. LN