
Viernes 30 de julio de 2010
Aunque la cita de los cancilleres o representantes de 12 de los 13 países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) se realizó en la tarde de ayer en Quito "a puerta cerrada", la antesala fue más que candente con cruce de declaraciones que hacían prever un encuentro difícil y de resultados inciertos.
Y es que la diplomacia de la Unasur intentaba ayer establecer un diálogo para ayudar a los enconados adversarios: Venezuela y Colombia, a volver a la mesa de conversaciones y retomar sus rotas relaciones.
Pero los dichos y acusaciones previos al encuentro no eran muy auspiciosos. A su llegada a Quito y sólo horas antes del encuentro, el jefe de la diplomacia venezolana, Nicolás Maduro, denunció que su país es víctima de la "doctrina guerrerista" y "violadora del derecho internacional" del gobierno colombiano.
Venezuela sufre "graves amenazas" por parte de Colombia, ante lo cual propone "retomar" el camino de la paz con las guerrillas izquierdistas colombianas, dijo el canciller venezolano.
Paralelamente el gobierno del Presidente colombiano, Álvaro Uribe, dijo ayer que "deploraba" que el Mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva -cuya mediación era esperada para resolver esta crisis y quien ayer prefirió no responder-, se haya referido a la crisis con Venezuela como "un caso de asuntos personales" e ignore la "amenaza" que representa la presencia de guerrilleros en ese país, la que fue denunciada por Bogotá el 22 de julio en una reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA). Dicha acusación fue la que gatilló que Caracas decidiera finalmente romper relaciones el jueves de la semana pasada.
El texto de la Presidencia colombiana agrega que Brasil ignora así la "amenaza que para Colombia y el continente representa la presencia de los terroristas de las FARC" en Venezuela, y subraya que Lula "desconoce" los esfuerzos del gobierno de Uribe "para buscar soluciones a través del diálogo" con su país vecino.
ÁNIMO CONCILIADOR
Pero las actitudes confrontacionales contrastaban con el ánimo de los delegados de los restantes países de la Unasur. Antes de la cita general, el canciller Ricardo Patiño, de Ecuador -país que ostenta la presidencia pro témpore del bloque-, se reunió por separado con Maduro y el ministro de Colombia, Jaime Bermúdez.
"Esperamos llegar a resoluciones que nos permitan avanzar en el tratamiento de este problema", decía luego Patiño al instalar el encuentro.
Esta cita "ratifica el deseo de todos los miembros de la Unasur que cuando el tema lo requiera, sea resuelto por la vía pacífica", señaló a su vez el ministro argentino, Héctor Timerman.
Horas antes, el canciller chileno Alfredo Moreno aseguró que Unasur intentaría "hacer lo mejor" para superar la escalada de las tensiones entre Venezuela y Colombia, cuyas relaciones están rotas desde hace una semana.
Pero pese a los buenos deseos y a los esfuerzos de los cancilleres ayer en el Palacio de Najas, la sede de la Cancillería ecuatoriana, la crisis amenaza con seguir escalando.