
Viernes 30 de julio de 2010
Guillermo Fariñas, el disidente cubano que permaneció por 135 días en huelga de hambre, fue dado de alta ayer desde el Hospital Arnaldo Milián Castro de su natal Santa Clara, 270 kilómetros al este de La Habana.
"Me siento extraño en casa, adaptándome, abrazado con mi hija, mi hermana, esperando a mi sobrina que considero como a mi hija adoptiva", dijo Fariñas vía telefónica desde su residencia.
El periodista y sicólogo de 48 años señaló que su ayuno, el número 23 en su historial, "ha merecido la pena, pero todavía faltan muchos presos políticos por salir de la cárcel. Hasta ahora salieron 21", declaró.
Además, aclaró que "debido a mis limitaciones motoras me dedicaré al periodismo desde mi casa", ya que tendrá que desplazarse en silla de ruedas hasta que los médicos lo autoricen a iniciar fisioterapia.
Fariñas, que estuvo internado desde el 11 de marzo, tendrá que ser tratado por un especialista en angiología cada 15 días, ya que tiene un trombo en la yugular.
Respecto a las liberaciones de disidentes, comentó que "seguimos escépticos hasta el 7 de noviembre", fecha en que se cumple el plazo de cuatro meses fijado por el gobierno para la excarcelación de los 52 opositores que permanecían detenidos del grupo de los 75, apresados en la Primavera Negra de 2003.
El 24 de febrero Guillermo Fariñas inició su huelga de hambre y sed en homenaje a Orlando Zapata Tamayo, preso político que falleció tras 85 días de ayuno, y para exigir la liberación de 26 presos políticos enfermos.