
Viernes 30 de julio de 2010
El terremoto ocurrido en Chile en febrero, el quinto más poderoso de cuantos se han registrado en el mundo, abrió una ruptura en el suelo visible a lo largo de 500 kilómetros de la costa, según un artículo que publicó ayer la revista Science.
El equipo de investigadores encabezado por Marcelo Farías y Gabriel Vargas, de la Universidad de Chile, observó directamente la ruptura superficial que dejó el terremoto en la región sur central chilena y que marcó una magnitud de 8,8 grados.
Los científicos llegaron a la conclusión de que los desplazamientos verticales del suelo fueron el resultado de la liberación de la elasticidad acumulada entre las placas tectónicas desde el terremoto de febrero de 1835 en Concepción, que causó un maremoto.