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Viernes 30 de julio de 2010| por Gabriela Garca / La Nacin
Tiene la memoria de un elefante. El porte de una montaña y la actitud de un detective sediento de respuestas. Motivado por una teoría económica que podría cambiar el rumbo del planeta, el periodista Jorge Lanata emprendió un viaje de 86 días por Brasil, Rusia, India y China.
En formato de road movie, aparece charlando con un cazador de hormigas en el Amazonas y con políticos y millonarios de países que han cambiado sus sistemas políticos para abrazar el capitalismo global. Algo que según Jim O'Neill no se sostiene más sólo por Estados Unidos. Qué pasaría si el norte fuera el sur. ¿Miseria más tecnología? Habrá que verlo.
-¿Qué cambió en ti durante este viaje?
-Todo. Y es que son países donde te pasa algo, porque son pesados en el mejor sentido de la palabra, porque no son neutrales. Rusia era más moderno, más adaptado a Europa de lo que me imaginaba. Me impresionó India por el tema de la religión, porque es la mayor pobreza que vi en mi vida. Pero también Shangai me sorprendió mucho, porque exteriormente es mucho más grande y lindo que Nueva York, con la diferencia que no tiene alma. Es una escenografía.
-Tiene algo de ciencia ficción esto de imaginarse el mundo en 40 años más. Lo que no se dice es cómo el BRIC se sacará de encima a Estados Unidos o cómo éste reaccionará al perder el trono.
-Estados Unidos tiene un déficit increíblemente alto, problemas de lavado de dinero, narcotráfico que no tiene interés en combatir, porque se queda sin dinero. Está participando cada vez menos en la mesa de decisiones del mundo. Estos países, en cambio, van a competir y ya lo están haciendo hoy.
-En ese imperio, ¿qué rol jugará Chile y Argentina?
-Cada uno tiene que buscar su rol. Pero pienso que en algunos casos nos será más difícil. Sobre todo competir con Brasil que hoy es la séptima economía del mundo. Lo que nosotros podemos hacer es tratar de tener un grado de complementariedad con Brasil. Me parece que Brasil puede ayudar a que haya un equilibrio en América Latina. Democrático y progresista. Porque por poner un ejemplo, sólo en el gobierno de Lula, 30 millones de personas subieron de la clase baja a la media.
-Puede que no estés aquí para comprobar la teoría. ¿Será, sin embargo, el BRIC un mundo más amable para las nuevas generaciones?
-Si logramos eliminar la bipolaridad y tratar de que más gente participe en la mesa de decisiones. Eso sólo es de por sí bueno. Si además logramos que el poder del mundo pase de los países centrales a los emergentes, mejor. Un mundo más influido por el sur que por el norte, es bueno. Y ya se puede lograr eso. En ese sentido soy optimista. No creo que el mundo vaya a desaparecer. Creo que somos tarados, pero no tanto.