
Jueves 29 de julio de 2010| por BERNARDITA MAASS
Siempre se habla de que vamos en camino de derrotar a la pobreza. Cada vez que se elogia nuestra macroeconomía, se hace en función de que en cierto plazo dado seremos un país desarrollado y la habremos vencido, pero eso nunca ocurre. La última encuesta Casen nos golpeó fuerte, trayéndonos de vuelta a nuestra realidad de país subdesarrollado, no sólo con el aumento de los pobres, sino -peor aún- con el incremento de la desigualdad social.
Entre las soluciones se habla de la necesidad de mejorar la educación y de la importancia de la capacitación de las personas. Día tras día las empresas nacionales e internacionales constatan que los recursos humanos son el activo más importante y la base de la ventaja competitiva en un plan de desarrollo estratégico. Por tanto, todo indica que en nuestro país deberíamos contar con altos índices de capacitación, aprovechando al máximo los beneficios tributarios para esto, pero no siempre es así y muchos de éstos se pierden. Las cifras entregadas por la encuesta Casen evidencian la directa relación entre la baja oferta de programas de capacitación y el desempleo.
Nuestra entidad, a través de su área de capacitación, ha logrado que desde 1998 más de cuatro mil familias recibieran una formación integral de calidad, que les permitió insertarse en el mercado laboral. De hecho, hasta 2009, 80% de los egresados de nuestros programas se insertaron laboralmente, manteniendo su empleo a lo menos seis meses después del término del curso. De gran ayuda ha sido la llamada franquicia tributaria, que se ha convertido en el principal instrumento legal para promover el desarrollo de programas de capacitación al interior de las empresas, que cuando no es usado o existe un excedente se puede donar a instituciones sociales, con el objetivo de fomentar el acceso a la capacitación de personas en condiciones más vulnerables.
Dados los resultados arrojados por la encuesta Casen 2009, habría que detenerse y re-capacitar en torno a este tema, teniendo como norte el análisis de si realmente se entiende la capacitación como un beneficio para todos y si constituye una herramienta que contribuye a una sociedad equitativa con un crecimiento sustentable.
* Directora Centro de Capacitación World Vision