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Mira cómo tiemblo

Cuando escribo esto pienso en el significado de un terremoto. Mi madre decía que cuando había “desequilibrios”, la tierra temblaba para liberarse de energía negativa.

Miércoles 3 de marzo de 2010| por GONZALO LEÓN

He vivido dos terremotos en 25 años y ahora que observo la grietita de mi departamento, me doy cuenta de que ambos han tenido similitudes. Primero, ambos los pasé fuera de mi casa. En 1985 estaba en la casa del “Vaca” Aguilar, un compañero de colegio, con quien escuchábamos discos de heavy metal a la espera de que en una semana más empezara un partido de Copa Davis entre Chile y Suecia. Al “Vaca” y a mí nos gustaba el tenis, pero él, para ser sinceros, era bastante malo, mientras que yo competía en torneos y quedaba eliminado en primera o segunda ronda. Así y todo no se podía jugar con el “Vaca”, aunque sí ver un partido con estupendos tenistas suecos, como Stefan Edberg y Mats Wilander. Sin embargo, la “previa” del partido se transformó en la “previa” del terremoto. La casa del “Vaca” era de adobe, así es que mientras se movía, caía yeso y polvo que mancharon nuestra huida. En este punto no consignaré que el equipo sueco casi huye del país, asustados por el terremoto, al parecer “un bien escaso” en su país.

No recuerdo si Pinochet habló de unidad nacional después de aquel sismo, pero sí tengo el vago recuerdo de una disminución de las protestas contra la dictadura. Quizá porque los chilenos, pese a estar tan acostumbrados a los terremotos, no nos gusta temblar; en cierto sentido somos rígidos o conservadores. Hoy, después de un cuarto de siglo nuevamente estábamos ad portas de un partido por Copa Davis, en realidad en una semana más, pero no contra Suecia, sino contra Israel. Y atento a las noticias, vi a Sebastián Piñera hablando de que en este momento había que estar unidos. Dijo emocionarse por los muertos que, a esa altura en la oficina de la Onemi, sumaban 122. Concluyó su intervención confirmando a la directora de la Onemi, y juro que estuve a punto de llorar. Algunos dirán aquí que no existe comparación entre Piñera y Pinochet, a excepción del “Pi” con el que comienzan ambos apellidos. Y es cierto: Pinochet era un dictador, Piñera será un Presidente de la República. Aunque esos “Pi” siguen sonando en mi interior, como esas alarmas de los automóviles que la noche del viernes o madrugada del sábado no dejaban de sonar.

Esa noche yo venía arriba de un taxi colectivo desde el Mall Plaza Vespucio. Había ido junto a un amigo a la comida de un poeta chileno avecindado en Zaragoza que se iba el lunes. De vuelta, a la altura del paradero 2 de Vicuña Mackenna, el chofer detuvo su auto. Al parecer algo fuera de lo común ocurría. Frente a nuestros ojos el pavimento se movía de un lado para el otro y un polvo se levantaba, como si hubiera una hoguera al fondo de ese pavimento. El taxista suspiró un “¡Dios mío!”, y yo al ver que no reaccionaba le dije que avanzara. Lo hizo para dejarme botado en Plaza Italia. Como ven, no se puede confiar en los taxistas en estos casos. Allí la gente, unos pendejos, que de seguro habían estado escuchando heavy metal o el ritmo de moda, abandonaban el barrio Bellavista en medio de la oscuridad. Al igual que en 1985 intenté tomar un taxi, sin éxito. Enseguida enfilé por el Parque Forestal hasta que llegué a mi departamento. Cuando abrí la puerta, no me esperaba mi madre, aunque sí su retrato, que cosa curiosa, no se había caído con el fuerte movimiento. Me vino a la mente el terremoto anterior, cuando estaba viva y su carita de preocupación por verme llegar una hora después. “¿Dónde estabas?”, preguntó, y yo -el muy vaca- no supe qué responder por un segundo.

Cuando escribo esto pienso en el significado de un terremoto. Mi madre decía que cuando había “desequilibrios”, la tierra temblaba para liberarse de energía negativa. En otras palabras, un terremoto es algo bueno, catalizador. Pero ahora me pregunto qué se estaba catalizando. O mejor, qué se estaba moviendo realmente: ¿era el país, la Concertación, o las desigualdades que, con un “gobierno de gerentes”, aumentarán? Y por más que lo pienso no encuentro la explicación.

* gozaloleon.blogspot.com

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