
Martes 9 de marzo de 2010| por ENRIQUE RAMÍREZ C.
A ti, lector:
En esta tribuna rescaté historias, deshojé libros originales, retraté a actores independientes, a escritores inaugurales, a mujeres que crean, lloran y crecen.
Rastreé Chile desde el Morro enhiesto de Arica al hielo de la Antártida, acaso el paisaje más insólito que he visto en mi vida.
No conocí la censura ni la arbitrariedad. Ni imposiciones ni cortapisas. Nunca sentí el aherrojamiento político ni el dogmatismo ideológico.
Vertí mi apostolado por Neruda y su palabra que rearmó bosques, amores, sigilos. Olas y furias. Lloré con Gardel y la melancolía por la amada ausente. Proclamé mi devoción por El Principito y pido que el periodismo que venga siga su huella: ánimo inquisitivo, actitud ingenua, estremecimiento ante la belleza.
Escribir es una pasión sin renuncias ni poltronas.
Hora de cierre. De clausura de un diálogo de los martes durante once años en estas páginas. Un adiós deliberado, que desamarra nudos, leva anclas.
Con sosiego espiritual porque me domicilié en estas columnas cuando terminó mi largo tránsito en otro sendero que no se desdibuja.
Me convocó Ignacio González Camus y siempre me confirmaron sus sucesores en la dirección. Hasta Marcelo Castillo.
Patricio Pino y Rafael Fuentealba en la humilde y aplicada edición. Muchos colegas nobles.
A todos ellos, mi estado de gracia.
Iré por otros rumbos y ya en esta meta disfruto con un recomendable libro de Isidoro Loi: El cuerpo y sus miembros. En este autor -inteligente, incisivo y culto- encuentro la vertiente apropiada para el epílogo.
A la manera de Chaplin, Loi muestra un humor que pasa por la refinería del talento. Se documenta de manera exhaustiva y selecta, genera una textura hábil. No pega recortes: saber explicar, orientar y recrear. Apela a la picardía, pero no es burdo.
El terremoto está en la pauta inevitable. Él prefiere el refugio hogareño a la aparición pública. Cierra el pórtico ante el dolor: la muerte de su hija en el terremoto de Haití. Merece respeto y oraciones.
La obra de Grijalbo, Random Mondadori, entretiene, enseña, alienta. Loi confirma que la frase breve es joya, hostia, rocío. Sus ejemplos y búsquedas remecen. Un escáner literario que va detalladamente de la cabeza a los pies. Una radiografía que no está en negativo. Cada párrafo agita la risa, exhibe búsqueda acuciosa. Citas pertinentes. El cuerpo y sus miembros es lectura para el gozo y el aprendizaje.
Deseo que los nuevos caminos busquen armonía, no sumisión; autonomía, no genuflexión; solidaridad, no pleitesía. Amo el periodismo. Me importa Chile. Quiero que esta profesión -acto de fe- conozca los sabores de la miel. No sólo de la hiel. Que descubra, denuncie, juzgue.
Que la libertad sea un derecho de todos, no una palabra volandera en los discursos.
Gracias.
Adiós, lector.
* Enrique Ramírez Capello, ecapello348@yahoo.es