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Martes 9 de marzo de 2010| por Leopoldo Pulgar Ibarra
Como ningún otro arte, el teatro suele dar cuenta con rapidez de los cambios que se producen en los niveles más profundos la sociedad. Incluso a veces los anuncia, porque rastrea las señales invisibles del acontecer humano. Seguro que abordará la mentalidad saqueadora que anida en la sociedad chilena y que sólo potenció el terremoto y el maremoto, porque existía y existe al margen del sismo.
Por ahora la cartelera hizo un paréntesis: programó funciones para recaudar fondos que ayuden a la gente en el centro sur, mientras actores y actrices ponen su popularidad al servicio de las actividades de apoyo.
Pero como dice una ley no escrita en el mundo teatral, "la función debe continuar". Así, pronto se estrenará una obra de Margarita Santa María, directora de la compañía La Pupila ("Expediente Catrilef"), cuyo título alude al deseo-sensación que deambula por nuestro territorio: "Abrázame por favor" (en la imagen) se basa en el violento remezón que significa preguntarse sobre la calidad de vida que actualmente tienen los habitantes de la ciudad. Lo hace a través de dos personajes que se conocen por casualidad y terminan encerrados en un bodegón céntrico, enclaustramiento que revelará los miedos y diferencias sociales que fomenta el mundo moderno (Lastarria 90, viernes 19 de marzo).
Realidad pos sísmica
De aquí en adelante el teatro tendrá material de sobra para los nuevos montajes. Datos que aporta la realidad pos sísmica y que se encuentran entre los escombros éticos y morales que también dejó el terremoto.
1.- La pobreza real que, inexorablemente, sale a flote con los desastres urbanos, denunciando la hipocresía y el arribismo de vivir con puras deudas.
2.- El saqueo y el pillaje, pero no sólo de la gente que salió de las poblaciones, lo que exclusivamente mostraron los medios de comunicación.
3.- El saqueo y el pillaje de cuello y corbata de antes y de ahora: bancos, compañías telefónicas, inmobiliarias, constructoras, centros comerciales -parientes de la colusión farmacéutica- que ahora ofrecen préstamos con intereses "espectacularmente bajos" (un cuentacorrentista pagó 40 mil 500 pesos por el "préstamo" automático de 500 pesos que le hizo el banco cuando se sobrepasó por esa miserable cifra).
4.- La publicidad comercial engañosa: solidarizó pero primero compra mis productos.
5.- El odio que descargan sobre segundos y terceros, personajes como la alcaldesa de Concepción, en su increíble campaña alarmista para ocultar la ineficiencia municipal.
En fin, hay material de sobra para dibujar la mentalidad del Chile que no se ve.