Las 3:34 en Viña: Así fue el terremoto en la ciudad festivalera
La catástrofe obligó a cancelar la jornada final de Viña 2010. Ningún evento masivo podrá realizarse durante las próximas 72 horas en Chile. Hoy la Quinta Vergara está clausurada y agrietada. Y artistas como Raphael o Los Fabulosos Cadillacs esperan que el aeropuerto reactive sus vuelos. El dinero de las entradas de sus conciertos será devuelto según productores.
Se sacude la tierra como un perro sarnoso y los viñamarinos dudan si bajar por las escaleras de sus edificios que giran como cuncunas ebrias, o lanzarse por las ventanas que estallan como marejadas contra las rocas.
Son las 3:34 de la madrugada del sábado 27 de febrero y afuera la postal es de absoluto caos. Corte de luz y agua, en la calle Álvarez, el pavimento se mueve como olas que centenas de transeúntes surfea como puede. Gritos de histeria, semáforos apagados, los focos de los automóviles que frenan echando chispas, son la única luz que orienta a peatones que huyen despavoridos, miran el cableado y se persignan, putean, lloran e intentan desesperados comunicarse con sus seres queridos por celular.
Pero el celular está muerto y en la Gran Casona, una discoteque ubicada a sólo dos cuadras de la Quinta Vergara, el panorama también es apocalíptico. Aterradas, las personas rompen ventanas y puertas para poder evacuar, entre los que está el vocalista del grupo argentino Miranda y la ignorada colombiana Fanny Lu, los que a estas alturas corren igual de patulecos que todos los chilenos por las calles de la Ciudad Jardín.
Nunca agradecimos tanto los chilenos el divismo de Ricardo Arjona. Y es que el guatemalteco era el encargado de cerrar la jornada del viernes en la Quinta Vergara, pero a última hora exigió no actuar después de las 23:30 horas, lo que tenía hasta al Concejal Celis apestado. La organización del certamen tuvo que alterar el orden de su parrilla (el artista se presentó después de La Noche y antes de la Competencia Folclórica) para darle en el gusto a quien había traído 30 toneladas de escenografía. Un edificio construido para su premiada gira Quinto Piso que de haber estado sobre el escenario a la hora del terremoto y frente a las 18 mil personas que agotaron los tickets en 72 horas para verlo, se habría venido abajo. Y con él un mar de gente que repletaba las galerías y que en la desesperación por arrancar podría haber fallecido aplastada.
Fue lo primero que pensó Soledad Onetto cuando se quedó encerrada en el subterráneo del espacio donde hasta el viernes se realizaba el Festival de Viña Conductora que perdiendo su sonrisa televisiva pasadas las tres y media de la madrugada, se encontraba aislada y disparando mensajes de auxilio a través de su blackberry, mientras Arjona quedaba varado en la carretera rumbo a Santiago.
Y es que el terremoto tuvo su epicentro en la Región del Maule, pero se sintió en la V Región como los últimos respiros de la humanidad. “¡Vi 2012!”, grita una joven mientras los borrachos invocan a Dios, revientan cervezas contra el pavimento y los lanzas salen a cazar (“vamos al centro a agarrarle el poto a las minas ahora que está oscuro”, decían unos choros), saqueando recintos como Tierra Adentro, lugar que tuvo múltiples daños en su estructura y en el cual estuvo hace unos días Paul Anka cenando con su staff.
Registrado en 8, 8 grados en la escala de Richter, el nuestro es uno de los cinco sismos más fuertes del mundo. 900 veces más intenso que el que derribó a Haití. “¡El epicentro fue Concepción!” dice efusivo un periodista de la cadena Globovisión, el único con Internet en esa boca de lobo en la que se convirtió la V Región después del fuerte movimiento telúrico que sacó a la gente de sus casas con guaguas en los brazos. Durmiendo en la vía pública, la ciudadanía se cobijó con frazadas que alcanzaron a lanzar por las ventanas de sus viviendas o que les facilitó el cuerpo de bomberos. Institución que tras el zamarreo encendió sus sirenas rumbo a los cerros de Valparaíso, donde varias casas se vinieron al suelo y donde cinco personas perdieron la vida, entre ellos un hombre identificado como Fernando Soto, quien murió aplastado por un muro. Y un joven de 16 años que vivía en las caballerizas del Valparaíso Sporting Club.
A las siete de la mañana, el cielo seguía tan gris como una nube antes de llover. Las personas trasladaban sus pocos enseres hasta el Parque Italia, los peajes levantaban el cobro hacia el sur, el mar se levantaba furioso y continuaban las réplicas en un país que fue decretado a eso de las 8 y media de la mañana como zona de catástrofe, entre la V Región y la Araucanía, incluyendo a la Región Metropolitana. Las noticias que llegan de Estados Unidos hablan de un probable tsunami que puede afectar a Perú, Ecuador y Hawai, alarma que tiene las sirenas de bomberos y la PDI evacuando a la gente de los edificios de la calle Tres Norte.
Pese a la advertencia de las autoridades de no usar el automóvil, miles de turistas que hasta ayer transformaban en un hormiguero las playas porteñas, aprietan el acelerador rumbo a Santiago, entre ellos Raphael que canceló su show de hoy en el Casino y que desde el deteriorado Hotel del Mar donde también se alojaba Onetto y Felipe Camiroaga se trasladó a la capital.
A las ocho de la mañana, cuando por fin el cielo aclaró, lo ineludible: la cancelación extraoficial del Festival de Viña en la voz de la Gobernación de Valparaíso. Certamen que esta noche ofrecería una jornada rockera, con Beto Cuevas en la obertura, un homenaje al Gato Alquinta y a los pueblos originarios a cargo de Los Jaivas y el carnaval de despedida de Los Fabulosos Cadillacs como broche de oro en una Quinta Vergara que hoy está agrietada y clausurada. No es el único evento masivo que no podrá llevarse a cabo durante las próximas 72 horas, porque el concierto de los argentinos de “Matador” en el Teatro Caupolicán y el de Arjona en Santiago también han sido pospuestos, lo que los productores solucionarán devolviendo el dinero de los tickets. Nada comparado con los 214 muertos que suma hasta ahora el terremoto en Chile.
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