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  La Moneda no se vende

  Parlamentarios electos y en ejercicio, alcaldes, ex ministros, artistas y público, entre los que se contaban a funcionarios de Sernatur y Dirección del Trabajo, fue el escenario en el que se desarrolló este segundo tiempo de la campaña oficialista. León trató de ser parte de esto, hablando con los diputados Burgos, Díaz y "Doctor House" Harboe, con Ricardo Solari, pero nada resultó.

Domingo 20 de diciembre de 2009| por Gonzalo Len

Debe ser el día de mayor temperatura en esta primavera que está por terminar y aquí estoy, entrando al court central del Estadio Nacional. Aquí en unos minutos se realizará el lanzamiento de la campaña 2.0 de Eduardo Frei, pero como se imaginarán, llegué con una hora de anticipación para observar, por ejemplo, cómo Ricardo Solari conversa con Juan Carvajal, el ex director de la Secretaría de Comunicaciones de Bachelet, en medio de la cancha de tenis y caminan hacia el escenario, en donde ahora se prueba el sonido. Solari viste una camisa blanca de mangas cortas y Carvajal una camisa rosa y un terno café. Mientras recorren la cancha me los imagino por alguna playa del Caribe, con un mojito en las manos, contemplando a las mulatas que en sus diminutos bikinis se lanzan al mar o toman sol. De pronto, mi sueño parece convertirse en realidad, cuando Javiera Parada, productora de este acto e hija de Estela Ortiz, se acerca a ellos con un papel tan blanco como la camisa de Solari. El ex ministro examina el papel con detención y advierte:

-Pero la Delfina Guzmán está en México.

-No -lo corrige Javiera-, estuvo acá el domingo.

Solari y Carvajal analizan el papel como si fuese la receta para derrotar a Sebastián Piñera en enero próximo: un poquito de Pancho Reyes, otro poco de "Tío" Valentín Trujillo, algo de emotividad y energía, ideas claras, mencionar pobreza y derechos humanos, agitamos la coctelera y ya está, Eduardo Frei Presidente de la República. Le pregunto a Solari cuáles son sus expectativas para hoy. Él, masticando las palabras o eludiendo responder a mi camarita amiga, dice algo que no le entiendo. Insisto, pero aparece una mujer que anuncia que quiere hablar una cosita con él.

-Ricardo, yo te estaba hablando antes -le recuerdo.

-¡Ah, sí! Con todo -contesta por fin.

Burocracia e intervencionismo

Solari y Carvajal desaparecen tras el escenario. Cuando intento seguirlos, un sujeto con pinta de guardia pero que se encarga de hacerme saber que sólo está aquí como "control", me impide el paso.

-Si quiere pasar, tiene que hablar con ella -asegura, señalando a una mujer morena y robusta, que luce una polera roja-. Ella está a cargo del protocolo.

A veces estos actos proselitistas se convierten en oficinas públicas, en donde te mandan infinitamente de una ventanilla a la otra. Pero como estoy acostumbrado a esto, voy a la ventanilla de la mujer morena y robusta y solicito la autorización y el timbre respectivo para ingresar al backstage.

-Lo que pasa es que la prensa debe estar allá -señala una tarima en donde está la cámara de televisión.

Quedo mirando a la mujer, para ver si me da una solución, pero ella continúa con su trabajo. Instruyendo a su equipo, les dice que la idea es que en la distribución de las autoridades haya una onda ciudadana, en otras palabras que no queden todos los parlamentarios sentados juntos, si no intercalados con dirigentes sociales.

Empachado de burocracia, salgo de la cancha y subo para observar cómo va ingresando la concurrencia, que lentamente ha ido llenando las graderías. Aquí diviso una escena que se repetirá a medida que avanza la noche: las personas no sólo andan con una bandera, sino que con dos o incluso con tres. Desde acá observo mejor la cancha y los movimientos de los productores, gente de protocolo, apoyo y control. Y desde acá quiero saber qué características tiene la gente que participará en este acto, aparte de apoyar a la Concertación.

-¿Ustedes son pareja? -consulto.

-Noooo, somos compañeros de trabajo, al igual que esos tres de allá atrás. Venimos de Sernatur.

Al parecer el intervencionismo del que habla la derecha es una realidad.

-Hola -saluda ahora un hombre a otro-, te presento a un colega de la Dirección del Trabajo.

-Ah, hola.

Diputados o difamadores

Están arribando los diputados electos. Felipe "Doctor House" Harboe es uno de los más taquilleros. Luce unos lentes oscuros que sólo se los saca para enfrentar a la cámara de Hoppe.

-Es todo un galán, diputado -le comento, cosa que no le incomoda para nada, porque se le nota feliz con su votación en Santiago.

Cuando comienza a ser rodeado por mujeres y Hoppe se apresta a sacarle una foto, el diputado vuelve a ponerse las gafas. Pasos atrás viene entrando Jorge Burgos, quien está igual de feliz. Por eso trato de aprovechar ese optimismo y le pregunto si esta segunda vuelta será más seria que la anterior.

-Esta campaña será alegre -dice.

-Ah, o sea que usted está de acuerdo con los eslóganes de la diputada Marcela Sabat: "entusiásmate", "alégrate", "mastur…".

-¿Diputada Sabat? ¿Quién es ella? -replica él con sarcasmo-. Ah, ya sé, ¡Arenita!

Los chicos de difamadores.cl se quedan conversando más tiempo con el diputado Burgos. Cuando se desocupan, le digo al "notero" si vienen a ver a Quique Neira.

-No -responde el "notero" con seriedad.

El público que va ingresando grita consignas como: "Vamos a ganar, vamos a ganar, no tenemos plata, pero vamos a ganar". Y carteles, que al igual que el coro, hablan de dinero: "Piñera, entiende: Chile no se vende". Curioso que no se haya apelado tan fuertemente durante la primera vuelta que el dinero posee un carácter negativo, si lo usamos para comprar todo lo que queramos. Sencillamente porque hay cosas que nunca han estado a la venta.

Ambiente previo

A las siete y media se aprecia un recinto casi lleno, cosa que preocupa al actor Bastián Bodenhofer.

-¿Se publicitó esto? -le consulta a Hoppe. Sin embargo, no aguarda la respuesta, ya que divisa a Delfina Guzmán bajando con dificultad las escaleras que dan a la cancha. De inmediato se moviliza y la ayuda a ubicarse en una de las sillas de primera fila.

Vuelvo mi atención hacia el escenario, en donde Ricardo Solari y Juan Carvajal conversan del traguito que se tomarán más tarde. Más adelante, o sea fuera del escenario, un tipo agita una inmensa bandera que dice "Marco Presidente". Me acerco para preguntarle si él es del comando o por lo menos votó por Marco Enríquez-Omimami, pero por unos segundos no me presta atención y sólo hace flamear su banderita.

-Me llamo Carlos Espinoza y, si bien no voté por él, me pidieron que trajera la bandera a este acto -afirma.

-¿Y quién se lo pidió? -La gente que votó por Marco.

Gente de protocolo del acto habla ahora para que baje la bandera, pero como dicen, "loquitos hay en todas partes" y él no hace caso, así es que mejor avanzo entre el territorio que la gente de producción se empecina en "limpiar", vale decir entre la primera fila y el escenario, que está copado de parlamentarios, artistas, periodistas, malabaristas de toda índole. Precisamente en este territorio Rolando Jiménez, líder del MOVILH, y Romy Schmidt, ministra de Bienes Nacionales, sostienen una acalorada conversación. Por favor, no se imaginen cochinadas. Rolando me presenta a la ministra, y ella, adorable, repone:

-¿No sabía que ahora hacían Vida Social en La Nación Domingo?

-Hace rato -contesto.

Me despido y enfilo hacia donde está el diputado Marcelo Díaz, quien cobró notoriedad esta semana al afirmar que Camilo Escalona debía renunciar al Partido Socialista. Marcelo, como todo político aquí, se muestra en extremo afable, así es que hablamos de sus declaraciones y de esto y lo otro.

-¿Pero a usted, diputado, le gustaría ser presidente de su partido? -digo recordando lo que aseveró una periodista de política de este mismo pasquín.

-Yo creo que no hay socialista que no aspire a dirigir el partido.

En realidad conozco a algunos socialistas (Alejandro Goic, José Leandro Urbina, Félix Díaz por nombrar a tres) y a ninguno de ellos se le ha pasado por la mente eso. Además la sed de poder no creo que sea natural en el ser humano, ¿o estoy puro hueveando y es eso precisamente lo que no he logrado entender en todos estos años?

Piñera, entiende…

La actriz Ana María Gazmuri y el locutor Miguel Davagnino salen al escenario a saludar al público. Son los animadores de este acto de lanzamiento de la campaña 2.0; pero al parecer Ana María está un poquito nerviosa, ya que cuando se empieza a corear "Piñera, entiende, la gente no se vende", ella repite: "Piñera, se siente…". Si ese es el nerviosismo que hay en la Concertación, mejor vámonos pa'la casa altiro, y hablo como extra concertacionista.

Pero mejor sigamos y digamos que a esta hora, cerca de las ocho, ya han llegado la electa senadora Ximena Rincón, la ex ministra Laura Albornoz, el encargado económico de "Don Lalo" Óscar Landerretche. Este último está sentado junto al electo senador Fulvio Rossi, pero la organización opina que "hay problemas, Houston", por lo que alguien se aproxima a Óscar y le dice algo al oído. Imagino que su silla estorba la pasada, pero vamos, no exageremos: no creo que haya un terremoto y haya que evacuar rápidamente. No es tanta la tragedia.

-Podemos "limpiar" esto -insiste uno de los encargados de protocolo, haciendo hincapié en la prensa aglomerada.

Mientras Ángel Parra Trío deleita a la concurrencia, el ex diputado Andrés Palma, de pie, hace flamear tímidamente una banderita DC y Camilo Escalona, para no ser menos, junta sus manos en un "clap yours hands" muy desanimado.

A las ocho todo está listo para el arribo de "Don Lalo": su encargado de prensa, el ex Presidente Aylwin y Carolina Tohá, anunciada como la "jefa de campaña", se hacen presentes en el court.

En este punto voy a detenerme para señalar que varias personas felicitan o saludan a Hoppe por su participación en la franja del candidato de la "Concerta". Sin ir más lejos, Carolina Tohá luego de saludar a su marido senador, Fulvio Rossi, y advertirle "estoy apurá'", le hace una seña a mi compañero de desventuras. Al final, cuando le consulten si es él quien apareció en TV, dirá que era su hermano Alejandro Hoppe.

Actores principales

Hay cosas en política que jamás comprenderé. Por ejemplo, estoy arriba del escenario, cuando salen a escena los actores Francisco Reyes, Claudia di Girólamo, Marcelo Alonso, Héctor Morales, además de dos que aparecían en la franja de Jorge Arrate: Julio Milostich y Remigio "Sin" Remedy. En ese minuto la gente inexplicablemente comienza a cantar:

-El pueblo, unido, jamás será vencido...

Me pregunto qué tiene que ver la actuación o estos actores de TV con la consigna de la Upé. En contraste, los presidentes de los partidos de la Concertación serán abucheados. Bueno, pero como no tengo tiempo para continuar pensando huevadas, escucho lo que dice Francisco Reyes y Claudia di Girólamo. Cuando le toca su turno a Julio Milostich, la concurrencia aplaude al escuchar:

-Hay que decirle no a los asesores de Pinochet. ¡Ni perdón ni olvido!

Enseguida suben al escenario más actores -entre ellos Catalina Saavedra, la protagonista de "La nana"- y también algunos directores de cine.

-También saludamos a Antonio Skármeta -dice desde el escenario Miguel Davagnino, y pienso que si hubiera habido otro artista presente, lo habrían nombrado. Porque aquí "cultura=progresismo", o ésa es la pomada que se vende. En otras palabras, si no apoyas a Frei en segunda vuelta, no eres artista ni escritor ni nada.

Por fortuna ahora le toca hablar a Carolina Tohá. Justo cuando finaliza la ex ministra, arriba "Don Lalo". Sube al escenario, toma agua al lado mío, avanza unos pasos, se coloca al lado de Ana María Gazmuri y empieza a entonar el himno nacional. ¡Estoy que lloro! Tan emocionado estoy que no me fijo en el extenso discurso de Frei ni tampoco en los empujones entre los que se marchó Camilo Escalona. Sólo pienso, ahora más en serio, que hay una cosa que en democracia no se puede vender: La Moneda. Porque más que un palacio es un símbolo, y los símbolos se cuidan porque son de todos. //LND

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