
Sábado 6 de marzo de 2010| por Jonathan Amos
Inscripciones halladas en Sudáfrica sobre fragmentos de cáscaras de huevos de avestruz se encuentran entre los ejemplos más antiguos del uso de simbolismos creados por parte de los humanos modernos.
Científicos dijeron que las cáscaras grabadas y encontradas en el refugio de Diepkloof Rock en el cabo occidental de esa nación africana tienen una data de unos 60 mil años. Los detalles fueron informados en la última edición de la revista especializada Proceedings of the Nacional Academy of Sciences.
Los expertos, que han estado investigando el material desde 1999, sostienen que las inscripciones son casi con certeza una forma de mensaje, o de comunicación gráfica. "El motivo consiste en dos líneas paralelas, se supone que eran circulares, pero no tenemos una restauración completa de los huevos", explicó el doctor Pierre-Jean Texier de la universidad francesa de Bordeaux, uno de los investigadores europeos que se encuentran analizando las piezas.
"Las líneas están cruzadas en ángulos rectos u oblicuos por la incubación. Al repetir este motivo, esos humanos primitivos trataban de comunicar algo. Quizás intentaban expresar la identidad del individuo o del grupo", dijo el experto.
Pensamiento simbólico
El pensamiento simbólico (la capacidad para hacer que una cosa represente a otra) fue un salto gigantesco en la evolución humana y separó a nuestra especie del resto del mundo animal. Conocer cuándo y dónde emergió primero este comportamiento es una búsqueda clave para los científicos que estudian los orígenes humanos.
Presuntamente, los ejemplos más tempranos de pensamiento conceptual son las piezas de joyería en conchas descubiertas en la cueva de Skhul en Israel y en Qued Djebbana, en Argelia. Estos artefactos tienen una antigüedad de 90 mil a 100 mil años.
Trabajos en concha de hace 75 mil años se encuentran también en la cueva Blombos en Sudáfrica, así como una cantidad de bloques ocre que tienen grabados no disímiles a los de Diepkloof.
Sin embargo, la significación de los hallazgos de Diepkloof puede estar en su cantidad, la que demuestra que esas marcas no pudieron haber sido simples garabateos. "Lo extraordinario de Diepkloof es que tenemos cerca de 300 piezas de esos grabados, que es por lo que estamos hablando de un sistema de representación simbólica", dijo el doctor Texier.
El equipo, que incluye al doctor Guillaume Porraz, de la universidad alemana de Tubingen, trató de recrear las marcas utilizando trozos de pedernal. "Las cáscaras de los huevos de avestruz son bastante duras. Hacer esos grabados no es fácil. Hay que pasar a través de la capa exterior para llegar a la del medio", explicó el doctor Texier.
Los experimentos del equipo sugieren también que la coloración de los fragmentos es natural y no el resultado de la aplicación de pigmentos. El grupo pudo reproducir tonalidades similares cociendo pedazos de cáscaras cerca del fuego.
Importante hallazgo
El profesor Chris Tringer, del Museo Nacional de Historia Natural de Londres, dijo que el hallazgo era importante. "Aquí tenemos algo que podemos comparar con material posterior que claramente tiene un importante valor de señales en las poblaciones", dijo el especialista.
"Es un muy buen vínculo entre la Mediana Edad de Piedra, la Edad de Piedra Tardía e incluso la población reciente de Sudáfrica", agregó el especialista, quien sin embargo, aún tiene una interrogante por responder: "Una pregunta es ahora saber si éste es un sitio especial, o si a medida que excavemos en más sitios descubriremos que este material está más extendido", dijo.