
Domingo 28 de febrero de 2010| por Gonzalo Len/Foto: Alvaro Hoppe
Hoy me desperté con el recuerdo de cuando fui candidato a rey feo en el colegio. Era mi turno para presentarme en escena frente a las chicas del Colegio Monjas Francesas de Viña del Mar y ahí estaba yo vestido con una vieja chaqueta de mi abuelo, con el pelo engominado y con unos lentes oscuros. Una de las adolescentes levantó su mano y me preguntó quién me creía. Sin tartamudear dije que un cafiche, y las chicas, como no sabiendo qué hacer, se miraban entre sí, buscando una explicación o tal vez una definición a la palabra "cafiche".
Desperté con este recuerdo porque se suponía que en unas horas más pasaría al Hotel O'Higgins a inspeccionar la elección de Reina del Festival de la Canción de Viña del Mar. Sin embargo, "esas horas" son ahora y ya estoy en el famoso hotel. Cuando era niño y pasaba por aquí me daba lata ver a toda esa gente apelotonada en las afueras del hotel y me preguntaba cuándo alguien le daría el tiro de gracia al certamen. En esa época entre "asesinar" al Festival y a Pinochet, hubiera optado por lo primero. Siempre pensé que la vida del Hotel O'Higgins estaba irremediablemente unida a la del Festival de la Canción; sin embargo, cuando traspaso la puerta, me doy cuenta de que sólo unas pocas lolitas luchan por ver a su artista conocido, que en este caso son candidatas a reina.
Junto a Hoppe damos vueltas por el hotel: observamos periodistas de la tele y de otros medios, algunos salen y luego entran, frenéticos. Al final, todos están reunidos en la piscina, que el programa "En portada", de UCV-TV, usa como escenografía natural. En un sofá diviso a Pía Guzmán -no la diputada, sino otra- echada o posando para todo quien desee fotografiarla. Hoppe, el muy caliente, es uno de ellos. Alejandra Valle, al verme, levanta una mano y me hace la señal de la paz, ¿o será que se ha vuelto democratacristiana? Respondo el saludo y me percato que junto a Alejandra está Jaime Coloma, Savka Pollack y Cristián "Chico" Pérez. Vale decir es el Panel B de "SQP".
-Por favor apaguen los "inalámbricos" -solicita alguien de la producción, cosa que me hace por un segundo apagar mi celular. Lo vuelvo a encender cuando me entero que se trata de los micrófonos de otros medios.
-Jhendelyn ya viene en bikini -informa una productora a otra que parece tener mayor antigüedad en esto.
Y por fin me explico el porqué tanto periodista, camarógrafo, reportero gráfico aquí, en este hotel donde no pasa nada: Jhendelyn Núñez, la modelo que dijo que con Piñera se acabaría la pobreza de este país, está por aparecer. Pero como no tengo ni una onda con los fachos, me paro, me visto y me voy marcando el paso.
Ambiente "Yingo"
El Resort Playa Paraíso queda en Playa Cochoa, en Concón. Aquí se transmite todos los días "Yingo". El entusiasmo de los chicos que los vienen a ver es evidente: le gritan a sus ídolos, tratan de convencer a los guardias para entrar, pero sólo algunos lo lograrán. La mayoría se quedará afuera soportando el sol de una tarde que está por caer.
Cuando ingresamos observamos a las chicas del elenco rebotar una y otra vez. La coreografía es lo más parecida a la de una pelota de básquetbol, pero a los chicos de "Yingo", el programa juvenil de Chilevisión que dirige Alex Hernández, eso pareciera no importarles. Un tal Ernesto Lavín hace flexiones, mientras el profesor Campusano se siente uno más, ya que también rebota para acá, para allá. Ah, bueno, pero al igual que "En portada" aquí también hay una piscina. En el centro de ella hay una entablado que luce el logo de "Yingo". Ahí se mueven los animadores, que son un tal Mario Velasco y Catalina Palacios, una ex chica "Mekago". Ambos hablan sobre risas pregrabadas, lo que dificulta su labor.
Ahora la coreografía es más sensual, quizá porque sólo las chicas bailan. Observo que todas, menos unas, lucen taco alto. Imagino entonces que no estoy en un programa de TV, sino en uno de esos café con piernas al que suelen ir incluso algunos periodistas. En verdad nunca he entendido la conducta de algunos de mis colegas asiduos a estos lugares ¿Qué se puede hallar en un café con piernas aparte de lo obvio? ¿O es que estos café tienen poderes especiales y te hacen escribir mejor un artículo, crónica o reportaje? No hay tiempo para respuestas, ya que un tercer integrante del elenco se ha puesto a hacer flexiones. ¿Qué es esto ahora? ¿Un gimnasio al aire? Extraño este programa, cuando uno por fin sabe lo que es, cambia y es otra cosa. Bueno, Piñera, el dueño del canal, es un poco así: a veces es político, otras empresario, algunas militante de RN, dueño de Colo Colo, hincha de la UC, en fin.
-No podís ir pa' allá, y eso es ley -le dice de pronto un guardia a Hoppe cuando, en medio de una nota que los chicos ven en los tres monitores, intenta avanzar un paso para sacar una mejor foto.
Dando jugo
Una productora de nombre Victoria me dice que puedo conversar con los chicos apenas el programa vaya a comerciales. Mientras aguardo miro al camarógrafo-hombre rana que nada por la piscina, cuidando que los chicos más revoltosos no caigan sobre él después de un piquero o "bombazo".
Cuando por fin pienso que es mi momento de conversar, porque unos muebles con los productos de los auspiciadores comienzan a moverse, la cosa se diluye o se posterga, ya que no son comerciales, sino largas menciones, lo que junto al sol que ya se entra me empieza a dar lata. Si por lo menos las chicas fueran atractivas todo estaría bien, pero no lo son: Faloon es más bien gruesa de caderas, Carolina Mestrovic es un palo, varias tienen el culo caído y lo disimulan con el taco alto y un par parece recién salida del colegio, sin la maldad de la veintiañera.
-¿Y? -interrumpe mis cavilaciones el profesor Campusano-. ¿Dónde están los juguitos? -agrega, hablándole a un guardia.
El aludido no sabe, no responde, o sea es un típico chileno. Así es que aprovecho para acercarme -porque los integrantes del elenco están viendo una nota- y, sacando mi camarita amiga, le consulto qué pasa.
-Al principio había un "refri" lleno de juguitos y cositas, pero ahora no hay nada. Bueno, en una de ésas el auspiciador que los ofrecía se retiró, en realidad no sé. ¿Pero ustedes de dónde son?
-De Santiago.
-No, ¿pero de qué medio?
Contesto y el "profe" dice que a este medio le queda hasta el 12 de marzo y que es una lástima, porque un medio de oposición sería un buen negocio. Luego empieza a hablar del programa como "esta huevada" y de los integrantes como "estos cabros".
-En Santiago era el profesor, pero aquí soy el inspector de estos cabros, el que cuida que duerman las horas necesarias y esas cosas.
El "profe" habla rápido, como si lo estuviesen persiguiendo. Por eso, o para poder tomar nota, lo interrumpo y le consulto por la dieta de los chicos.
-Lo que más me extraña es que Ricardo Cantín, uno de los jurados, anda con una olla de un piso a otro. Para mí que anda con "choca".
-¿No será orina?
-No, es comida que trafica de departamento en departamento del resort.
Faloon al agua
Durante una pausa Alex Hernández, vestido con una polera negra del Hard Rock Café, se acerca para saludarme. Nos vimos hace unos años en un bar de Bellavista y yo le di mi opinión de "Mekago", el programa de Mega del cual era director.
-¿Y qué será de ese bar? Era de Remigio "Sin" Remedy, ¿cierto? -pregunta refiriéndose al mentado bar.
-Parece que ahora es una cosa más elegante o conservadora -digo, porque una vez pasé y vi gente comiendo.
Alex es un tipo simpático o afable. Incluso ahora, al ver la cámara de Hoppe, cuenta que se compró una, a lo que mi "compañero" responde que están todas baratas.
-Todas menos la tuya -acota Alex.
Pero a Hoppe le cuesta reconocer las inversiones que ha hecho y lo contradice. Al escuchar la respuesta el director regresa al switch a trabajar, lo que me da tiempo para observar a los chicos revoltosos que se lanzan piqueros y "bombazos". Uno de ellos empuja a Faloon al agua. Faloon, la rubia de gruesas caderas, intenta nadar, pero al parecer le cuesta hacerlo. Cuando por fin se repone grita sonriendo:
-Cachalote azul muere.
La producción reacciona: la saca de la piscina y la conduce hasta los camarines para secarle el pelo.
-Me gustaría que me cuidaran así
-susurra Hoppe.
Rodeamos los focos y las cámaras hasta que llegamos afuera de los camarines. Esperamos a Faloon. Cuando sale, le consulto si no cree que su nombre, "Falo-on" (o falo encendido), la perjudicó en sus aspiraciones de convertirse en Reina del Festival.
-¡¿Cómo?! -exclama ella sin entender.
-Digo que te pudieron haber discriminado.
-¿Quiénes?
-Los periodistas, tú sabes cómo son. Vengo del Hotel O'Higgins y dijeron algunas cosas -miento.
-¿Qué cosas?
-No puedo decírtelas.
Faloon queda mirando a una productora, quien tiene la misma cara de espanto tatuada en su cara.
-¿De qué medio eres? -pregunta al fin.
-De un medio de derecha.
-Ah, déjame hasta ahí.
Siempre pensé que la gente de derecha era tonta; me desdigo: las chicas de la farándula pueden serlo aún más.
Mestrovic, Piñera & Co.
Tengo que aprovechar el tiempo de los extensos comerciales, así es que ahora abordo a Carolina Mestrovic. Saco mi camarita amiga y le digo si puedo hacerle unas consultas. Ella ante mi cámara queda estática. La observa de cerca Mario Velasco, quien mientras tanto manifiesta su admiración por mi corte de pelo. Si supiera que me lo corto con unas tijeras para género, se muere. Pero no nos desviemos y sigamos con la estática Carolina.
-Oye, estoy grabando video -le aclaro, y las risas de Mario surgen espontáneas.
Como soy un "copuchento" le pregunto qué se siente ser amiga de Facebook del hijo del Presidente electo y dueño del canal en el que trabaja, Cristóbal Piñera Morel. Ella, sorprendida, contesta:
-Nada. Tú sabes cómo es Facebook. Uno tiene amigos, que en verdad no lo son. Bueno, aunque debo reconocer que casi nunca reviso mi Facebook.
-O sea que Cristóbal pudo haber intentado contactarte y tú ni siquiera te enteraste.
-¡Claro!
Alguien anuncia que queda un minuto para volver de los comerciales. La ecuatoriana Mariuxi pasa a mi lado y yo le digo qué comida chilena es la que más le gusta.
-La carne -responde ella.
-Sí, pero la carne no es comida chilena.
-Bueno, pero a mí me gusta.
¿Se fijan cómo hay mujeres con los que uno no saca nada con discutir? Por suerte se hace tarde. Hoppe dice que tiene un millón de fotos, le respondo que con diez buenas estamos bien. Hoppe eleva su pulgar. Esto indica que nos podemos ir. Miro el reloj de mi celular: y anochece en Concón.
Lo que sigue transcurre en pocos minutos: nos subimos al auto, comemos unas empanadas de mariscos, tomamos el Camino Internacional, hasta que llegamos a las cercanías de la Quinta Vergara, donde el público va entrando en masa. Ahí varios vendedores ambulantes ofrecen gaviotas, antorchas, varitas luminosas: algunos compran, otros siguen de largo. Hoppe detiene el auto para sacarme una foto con uno de esos productos. Elijo una varita. Cuando Hoppe toma la foto, una periodista de Televisa me dice para qué es la varita, y yo torpemente le cuento esta crónica. //LND