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Domingo 15 de enero de 2012| por Claudio Leiva Cortés
Carlos Andrés Cáceres Mellafe fue el niño mascota de la “U” entre 1991 y 1994. Su pieza es un templo azul. Tiene fotos con Leo Rodríguez, Cristián Traverso, “Superman” Vargas, Marcelo Salas, Esteban Valencia, Luis Musrri, el Lulo Socías… Aparece en la foto oficial de 1993, a los pies de Mariano Puyol y Ariel Beltramo, el team base del campeón de 1994 que consiguió el primer título después de 25 años de sequía.
En realidad, Carlos Cáceres figura en cuanta foto se sacó el equipo en esos años, pero él nunca llegaría a saborear los triunfos internacionales y la Copa Sudamericana de la “U” en 2011. En la madrugada del 20 de noviembre de 2010. Cáceres fue asesinado a puñaladas por un reconocido “garrero” de Huechuraba, Juan Manuel Gallardo Madrid (27), quien lo atacó en la calle sólo porque Carlos llevaba la camiseta del club universitario.
Luisa Cáceres, la tía que lo crió como un hijo desde los 2 meses de edad y que lo convirtió en hincha azul, dice que “el Servicio Médico Legal contó 7 puñaladas, pero también lo patearon, le pegaron con una piedra en la cabeza. Él medía 1,85 de estatura y pesaba 95 kilos, pero era tranquilo… Es imposible que ese demonio chico (por Gallardo) haya podido con él. Tienen que haberle pegado entre varios”.
El 7 de diciembre pasado, en juicio abreviado que acordaron la Fiscalía Centro Norte y la defensa del acusado, el Séptimo Tribunal de Garantía de la capital condenó a Gallardo a 3 años y un día de presidio efectivo, de los cuales ya pasó uno en prisión preventiva. Los abogados de la familia, encabezados por Alfredo Morgado, recurrieron a la Corte de Apelaciones de Santiago para conseguir un nuevo juicio.
En su casa de Arturo Prat casi esquina con Sargento Aldea, ubicada a dos cuadras del lugar en que Carlos Cáceres fue atacado, su tía-madre repasa las fotos que le entregaron en el Servicio Médico Legal y que muestran las cruentas puñaladas que recibió el joven en la espalda. “Esto me tiene trastornada, no paro de llorar, estoy en tratamiento psicológico y psiquiátrico… cómo es posible tanta injusticia…”, dice al borde de las lágrimas.
Luisa Cáceres asegura que su hijo no tenía problemas con los hinchas de Colo Colo que viven en el sector. De hecho, afirmó, Carlos andaba con su amigo Enzo, fanático albo que usaba la camiseta del “Cacique” al momento del ataque y que salió indemne. Ella también afirma que en el sector andaban el “Barti”, el “Araña”, el “JC” y otros miembros de la “Garra Blanca” que habrían auxiliado a su hijo si se hubieran percatado de los hechos.
El abogado Alfredo Morgado asumió la representación de la familia e interpuso un recurso en la Corte de Apelaciones de Santiago, solicitando que se recalifique el delito de homicidio simple a homicidio calificado. Esta acción judicial se verá este martes y si el tribunal la acoge, tendrá que realizarse un juicio oral. El homicidio calificado tiene una pena que parte de los 10 años y un día, que es lo que pide la madre.
Carlos Cáceres tenía 23 años al momento de su muerte y por motivos económicos había congelado sus estudios de Fotografía Periodística en el instituto AIEP. Sus vecinos lo recuerdan como un joven tranquilo y cariñoso con los abuelos. Los hinchas azules del sector pintaron varios murales en su homenaje. La Sociedad Deportiva Azul Azul también ha apoyado permanentemente a la familia.