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Viernes 10 de febrero de 2012| por Felipe Castro
En Chile -y probablemente en el buena parte del mundo-, la ropa juega un rol fundamental en el jugueteo erótico. Basta darse una vuelta por cualquier sex shop y negocio del ramo para enterarse que, además de instrumentos fálicos, vibradores y pomadas para “el amors”, los disfraces de enfermera, militar, policía y nana están entre lo más vendido.
Sin embargo, no basta llegar a la cosa teatral para tener cierta fijación por la ropa. Los encuentros sexuales están llenos de solicitudes que llaman dejarse el calzoncito, no quitarse el traje de oficina, mantener la mini falda donde está y un largo etcétera que adorna las relaciones con un poco más de género y un poco menos de piel.
El sexólogo Mauricio Salas ve en esta práctica, más que un fetiche, un elemento más del repertorio sexual de una pareja, que mientras más se amplía, más química le pone la relación.
“Es bueno tener un poco de condimento en cada situación”, observa el director del Instituto de Urología y Sexología. “Un elemento más puede hacer salir de la monotonía a las parejas, que después de un tiempo comienzan a ver como algo fome sacarse la ropa y meterse a la cama altiro”.
En el caso específico de mantener parte de la ropa puesta -dejando a la vista aquellos lugares esenciales para el antediluviano acto amatorio- el doctor Salas observa un gustillo que retrae a los atraques adolescentes, que se hacían apurados con los pantalones hasta la rodilla y con cierto nerviosismo de ser pillados.
“Es importante que las parejas prueben estos ingredientes, que sepan qué es lo que les gusta a ellos y se refleja en el otro. Equilibrar estos deseos para tener nuevas experiencias y compartir nuevas emociones con la pareja. De otra manera se entra en una asincronía, lo que puede terminar en que uno desee lo que el otro no sabe que desea” concluye el especialista.
A continuación una miradita a dos sitios porno que explotan este mercado específico del goce a partir de prendas del diario vestir.
-¿Cómo me quedan los “bluyines”?

El sitio FuckMyJeans se nutre de románticas escenas donde los protagonistas hacen gala de esta prenda diseñada por Levi Strauss en 1873 para el uso exclusivo de los trabajadores. “Y que toda la gente vea / el poder de la clase obrera”, cantarían Las Manos de Filippi.
-¡Cebollitaaaa!

En la página ILoveMiniSkirts hacen un efectivo uso de la minifalda, objeto de diseño que -cuando se está en pareja- muestra haber sido inventado no sólo con la finalidad de entretener la vista.