Inicio » Opinin

  Fascismo a toda costa

  Chahuán, Lavín y Lagos Weber llegaron hasta el Sheraton Miramar a conversar sobre la crisis. Pero como además exponían un economista y dos empresarios, se terminó hablando de flexibilidad laboral, e incluso uno de ellos cuestionó los derechos de las embarazadas y el sueldo mínimo. León, al borde de un ataque de nervios, sólo atinó a preguntarle a su ex compañero de colegio, Francisco Chahuán, por qué se había hecho facho.

Domingo 9 de agosto de 2009| por GONZALO LEÓN

Digamos que hoy me desperté a las cinco y media de la mañana para poder llegar al Hotel Sheraton Miramar y presenciar el foro "Y después de la crisis, ¿qué?", con la presencia de tres candidatos a senador por la Región de Valparaíso, así es que ando como medio atontado o, como diría un amigo, "más de lo acostumbrado, León". Sin embargo, esto no me impide preguntar en la recepción del hotel dónde es el "evento".

-En el nivel Z: mire es bajando las escalas -indica una amable mujer.

Al bajar, voy al baño a orinar y, cuando regreso aliviado, me topo cara a cara con Joaquín Lavín (UDI), uno de los candidatos junto a Ricardo Lagos Weber (PPD) y Francisco Chahuán (RN). Como ven, dos de los candidatos son de derecha y más tarde comprobaré que gran parte de la concurrencia también, por lo que pienso que el foro o mesa que se desarrolla en el nivel Z es una forma de recordar el Plan Z, no el programa de TV, sino el otro, ustedes saben.

Lavín habla por celular y su mirada se pierde en un horizonte lleno de personas, que en su mayoría nunca ha visto. Me instalo a su lado, esperando a que se desocupe, mientras reflexiono en por qué la gente de Viña del Mar es tan refacha. Viví acá durante más de quince años y la gente se enorgullecía de su (des) "fachatez": parece que no bastaba con ser de derecha, como don Pedro Ibáñez, diputado de una época, que no creía en la democracia, sino en la monarquía.

Por fin Lavín cuelga su teléfono y me apresuro a consultarle algo, cualquier cosa, como dije, ando medio atontado. Quizá por eso Lavín saluda antes a un periodista de la región, Atilio Macchiavello, un gordo calvito que modula excesivamente cuando habla.

Entre Lavín y Chahuán

-Oye, ¿qué te pasa? -tercia Hoppe.

Gracias a esas palabras salgo de mi trance, abordo a Joaquín Lavín y le digo qué le parece esta reunión con tres de los cuatro candidatos a senador. Lavín me mira, como buscando las palabras.

-No es primera vez, en todo caso -aclara-. Nos hemos encontrado antes y creo que esto debería reproducirse en la elección presidencial.

-Ser candidato a senador, me imagino, es más relajado que ser candidato a la Presidencia.

-Para una elección presidencial uno debe recorrer mucho más, pero la senatorial, cómo decirte, es más profunda. Pero ahora discúlpame: me esperan.

Joaquín Lavín se despide, pero yo lo sigo hasta que le estrecha cariñosamente la mano a su contendor, Francisco Chahuán. Los fotógrafos quieren sacarles una foto a los dos, pero no sé qué cosa me pasa y me pongo entre ambos. Chahuán, como fue compañero mío en el colegio, me reconoce y yo aprovecho para molestar a Lavín:

-Lo siento Joaquín, pero Francisco estuvo en mi colegio.

-¿Ah, sí? -dice incómodo el ex candidato a todo.

-¡Sí pues! -admite el compañero de lista.

-Por favor, despeje la foto -me solicita un reportero gráfico.

Me hago a un lado y pienso que alguno pudiera creer que me he convertido al "nacionalrenovacionismo" (¿se fijan el parecido con nacionalsocialismo?), pero no: el recuerdo de mi madre se ha pegado en mi cabeza como un autoadhesivo y no puedo sacarme a Francisco cuando se presentó a diputado en 2005 y a mi madre atesorando aquel calendario con su imagen, que terminó pegando en el refrigerador. ¡Lo encontraba tan parecido a mi padre!

Los ojos de mi ex compañero de colegio parecen indicarme que puedo preguntarle algo que me ha tenido atragantado desde ese tiempo:

-Oye Francisco, ¿cómo fue que te hiciste de derecha?

Francisco Chahuán, el candidato a senador, se muestra desconcertado.

-Soy socialcristiano -afirma después de varios segundos- y no creo en las diferencias entre izquierda y derecha.

-Ya, pero tienes claro que esas diferencias existen, pese a tus creencias.

-Pero no estoy diciendo que me avergüence representar a Renovación Nacional y a la derecha; muy por el contrario

Puta Francisco, en qué te has convertido.

Lagos Weber y su hueveo

Algo abatido, ingreso a la sala donde se efectuará el foro y choco de frente con el otro candidato a senador, digo el que faltaba, Ricardo Lagos Weber. Creo que la última vez que lo vi fue cuando era vocero de gobierno y me dio la mano y raspó su dedo índice contra mi palma. Recuerdo que no me gustó su hueveo, o sea él era "autoridad" y yo, aunque no lo crean, respeto a la autoridad. Pero como es tan pequeño el olvido, paso por alto esto y todos mis recuerdos relacionados a él y simplemente le consulto por qué no vino el Guatón Pinto, su compañero de lista.

-Yo no organicé esto -responde a la defensiva, cuestión que me sorprende.

¿Es buen compañero el Guatón? -pregunto como diciendo que todo guatón es bueno.

Al ver acercarse a Joaquín Lavín le comenta con una sonrisa:

-Parece que ya estás bien de tu pata.

Lavín contesta enseñando su tobillo, lo que a mí me da risa, porque se supone que los Opus Dei no andan enseñando los tobillos, ¿o las reglas han cambiado y no me he enterado?

Insisto en llamar la atención del ex vocero de gobierno. Por fortuna me hace caso, y yo le pregunto si ha ido a comer chorrillanas con el Guatón Pinto.

-Sí, poh. Fuimos con Frei -admite con desgano.

-¿Y te hai dado vueltas por la Plaza Victoria con él?

-No. Oye, ¿y por qué tanta pregunta?

-Ah, tu duda es por qué pregunto huevadas: simplemente porque si lo hago, tengo mejores oportunidades de obtener huevadas por respuesta.

-O sea que ahora resulta que he estado respondiendo puras huevadas -concluye Ricardo Lagos Weber levantando los brazos. Yo sólo atino a reír, cuestión que a veces resulta contagiosa.

Las exposiciones

Después de que un moderador anunciara que cada expositor tiene quince minutos y que a los doce se encenderá una luz amarilla y luego una roja, que indicará el final de la intervención, es el turno de Víctor Manuel Ojeda, director del diario Estrategia, uno de los organizadores de este foro junto al Instituto de Seguridad del Trabajo (IST).

-Si miramos este gráfico -señala a la pantalla gigante-, las cifras de desempleo se han movido muy fuertemente entre los años 1998 y 2005. Pero lo más grave es que las cifras de desempleo de Valparaíso han superado este año a Coronel y Angol.

Enseguida el director de este diario revolucionario destaca los índices de cesantía de Quillota y Concón, lo que francamente me hace deprimirme, porque no vine a escuchar cifras, sino a un debate, foro o como deseen llamarlo. Afortunadamente descubro algo que observar, me refiero al pequeño proscenio en donde están los candidatos sentados como alumnos aplicados: Joaquín Lavín mira hacia delante como absorto en quién sabe qué cosa, Francisco Chahuán anota y anota cosas, y Ricardo Lagos Weber responde mensajes de texto o correos electrónicos desde su blackberry. Pienso en que, si fuera su profesor, ya los hubiera echado de la sala.

-Chile ha ido abandonando la idea del crecimiento -advierte el director de Estrategia, y yo pienso que abandonar esa idea es como hacerse un harakiri.

Justo cuando termina la primera exposición, aparece Beltrán Urenda, quien paga, según muchos, las campañas de los candidatos de la UDI en la región, y por tanto, es una suerte de padrino. Se le ve algo desaliñado y con sueño. De hecho, en varias ocasiones cabeceará y cerrará los ojos democráticamente, ya sea cuando hable un candidato UDI, RN o PPD.

El fascismo habla

Luego del gerente general de IST y de un economista de la Universidad Adolfo Ibáñez, le toca a Andrés Rojas, presidente de la Cámara Regional de Comercio de Valparaíso, quien en un estilo campechano, afirma que hay que avanzar en flexibilidad laboral, cosa que ya han propuesto los anteriores expositores, pero que además no se puede continuar con un seguro de desempleo por años de servicio.

-Yo sé que esto puede sonar impopular -agrega y luego se encargará de repetir la frase. Al parecer todo lo que él dice suena impopular-. Ahora el salario mínimo es igual para una empresa grande que para una pyme. Entonces podríamos considerar que no existiera salario mínimo para las pymes.

No puedo creer que en pleno siglo veintiuno se planteen este tipo de cosas y, es más, no puedo creer que los economistas de Piñera lo levanten como propuesta económica para un futuro gobierno. ¿Seré ingenuo? Pero el señor Rojas está decidido esta mañana a sorprenderme.

-Además están los beneficios de las mujeres embarazadas, yo sé que puedo sonar impopular, pero también habría que disminuir los requisitos de las personas mayores para ingresar al mundo laboral, porque ellos ya tienen su futuro resuelto.

No puedo seguir escuchando. Lo peor de todo es que la audiencia asiente como si fuese eso lo que hay que hacer, mientras se me viene a la mente ese rayado que está a la entrada de Viña: "Los ricos hacen sus fiestas con lo que a los pobres les falta". ¿Ven a lo que me refería con el fascismo de los viñamarinos? Pareciera que está en su ADN, junto al Festival de la Canción, la iglesia de Las Carmelitas y el estero Marga-Marga.

Luego tomarán la palabra Francisco Chahuán, quien hablará con la mano izquierda metida en el bolsillo; Ricardo Lagos Weber, quien será el único en llamar la atención de que todo lo que se ha dicho es muy fascista, y Joaquín Lavín, quien se mostrará sobre el bien y el mal, como no queriendo entrar en disputas, pese a la provocación del candidato PPD. Cuando todo esté por concluir, Francisco Chahuán tendrá la excelente idea de contar lo que dijo el ministro Pérez Yoma en el sentido de que el Congreso no daba para más en Valparaíso, y ahí los ánimos, incluido los de la asistencia y el de Lagos Weber, se caldearán, y yo no podré hacer otra cosa que huir a toda costa, tal como hice hace veinte años cuando arranqué de esta maldita ciudad.

Sé que puede sonar impopular, pero no sé cómo hay gente que aún quiere representar a los viñamarinos. Yo los tiraría al estero, si no fuese porque el estero y los renacuajos sufrirían con ello. Bueno, mejor será hacer lo de siempre: ignorar que hay elecciones y no venir a votar. Después de todo, es lo que he hecho por diez años.

La Nación

Agustinas 1269 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59

Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala

© Empresa Periodistica La Nación S.A.
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.