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  En las narices de don Lalo

  Una empresa de reciclaje, la Peluquería Francesa, pasando por el comando y por su casa, León, cual perro de presa, trató de no perderle pisada al candidato de la "Concerta". Conversó con Eduardo Jara, "el hombre de la agenda", con un ex director de TV y hoy productor en terreno de la campaña, con "Chewbacca" Bowen, con los carabineros que lo cuidan, ¡con casi todo el mundo! Pero no con él.

Domingo 18 de octubre de 2009| por Gonzalo Len/La Nacin Domingo

"No se preocupen: las pautas de Eduardo Frei comienzan media hora tarde", advierte un periodista de este diario, con quien compartimos un auto que nos llevará hasta una empresa de reciclaje en Pudahuel.

Al retraso evidente del "colega" se agrega el despiste del chofer, que nos lleva hasta La Concepción, en Providencia. Como ven, este seguimiento al candidato de la "Concerta" no pudo empezar peor.

Cuando por fin arribamos, dando vueltas y preguntando direcciones a pacos y transeúntes, Eduardo Frei está abrazado con los trabajadores de Recicla y escucha en el llamado "punto de prensa" lo que el dueño y fundador de ésta -Fernando Lillo o Miño o Niño, a estas alturas da lo mismo- habla sobre las bondades del reciclaje: no sólo de objetos que dañan el medio ambiente como celulares, sino también de personas, "como por ejemplo, don Lalo, que estuvo veinticinco años en la cárcel".

Curiosa la comparación entre celulares en desuso y personas privadas de libertad, pero la comprendo en la lógica del "reciclaje" de este empresario. Tal vez en un futuro ya no se hable de rehabilitación, sino simplemente de reciclaje.

Frei, vestido con el uniforme de la empresa, toma la palabra. En el instante que lo hace, pienso que él es sin duda un Frei reciclado, en otras palabras, rehabilitado de la figura circunspecta que rigió los destinos de Chile la segunda mitad de la década de los 90.

-Quizá lo más importante es que la gente que trabaja aquí ha caído en las garras de la delincuencia -afirma en tono melodramático.

Frei llama a su tocayo que estuvo privado de libertad durante veinticinco años y posa con él para la prensa, mientras las preguntas de los periodistas sobre el escaso protagonismo en la campaña de Óscar Landerretche o el Plan Marshall llueven sobre el candidato, que simplemente saca su paraguas y opta por no mojarse. Sabia actitud, pienso.

OFF THE RECORD

Katty, otra trabajadora de la empresa de reciclaje que cumple reclusión nocturna hace un año, habla de su experiencia, y yo casi lloro… Como imaginarán, sigo con alergia presidencial.

Alguien me convenció que era la primavera, pero he descubierto que soy alérgico a esta carrera presidencial que se ha desatado.

Así es que por eso lloro. Fidel Oyarzo, encargado de prensa del candidato oficialista, se acerca al verme así y me consulta qué me pasa.

Nada, creo. Y luego comienza a contarme cosas en off. En verdad no sé por qué la gente hace eso conmigo. Para la próxima andaré con una polera que diga "no creo en el off the record".

Frei recorre las dependencias de la empresa. Mientras lo hace, tomo mi camarita amiga y hablo con uno de los pacos de civil que cuidan al ex Presidente.

-¿Cómo es cuidar a don Lalo? -pregunto.

-¿Usted es periodista? -replica.

-Sí.

-Identificación.

No entiendo por qué los pacos se siguen poniendo pesados innecesariamente. Los que cuidaban a Arrate y a MEO eran mucho más simpáticos que este capitán Rebolledo.

-No traje, pero Fidel me conoce -contesto.

-Llegái atrasado y ya estái armando atados -advierte Fidel cuando pido ayuda.

Puta, parece que definitivamente hoy no es mi día. Para más remate, todos los periodistas, incluido el de "CQC", están enojados con don Lalo por su actitud de sólo responder preguntas relativas al reciclaje.

A mí en verdad me da un poco de risa su molestia, porque yo le hubiera dicho: señor Frei, ¿cree usted en el reciclaje político? Pero bueno, como yo no le ando haciendo la pega a nadie, observo cómo don Lalo se sube a un vehículo y desaparece.

Cuando por fin reacciono, me subo rápidamente al auto que nos trajo y le digo al chofer: siga a ese candidato, pero la reacción no es la misma que he visto en las películas.

EN EL COMANDO HAY COMANDOS

Después de varios minutos estoy adentro del comando de Eduardo Frei, en calle Bilbao, observando detenidamente una pintura de Enrique Zamudio, en la que se aprecia al candidato con el look que tenía como Presidente de la República.

Enseguida saco la camarita amiga y la recepcionista, antes que pueda decir nada, me advierte que aquí no se pueden sacar fotos. Hoppe, desobediente como siempre, aprieta el botón y hace clic varias veces.

Pronto llega el guardia que nos hizo pasar, quien respalda la versión de la recepcionista: aquí no se pueden tomar fotos.

La recepcionista tiene un pelo castaño, largo, bien sexy como todas las sadomasoquistas que he visto en internet. Ojo, no estoy diciendo que ella lo sea. Además, posee unos bellos ojos pardos o azules, a estas alturas ya me olvidé.

-¿A quién buscan? -pregunta.

-A Fidel -contesto, recordando al líder cubano.

-No ha llegado.

La recepcionista marca un número, y de la nada aparece una periodista del comando que estaba en Pudahuel.

-Fidel no está, lo dejamos en el centro.

-¿Llega o no llega?

-¿Quién? -replica la diminuta periodista.

-El candidato.

Al final me quedo esperando. Nadie, de ahora en adelante, nos molestará. Aprovecho para hojear un libro sobre Eduardo Frei Montalva. Leo un poema de Nicanor Parra dedicado a él: "Con Eduardo Frei desaparece en verdad / algo que hace mucha falta en este país… / un error cometió pero no dos / y lo purgó con creces…".

Después de un rato nos vamos a almorzar y de ahí partimos a la residencia del senador, ex Presidente, hijo de…, hincha de la "U", candidato a…, marido de…, en calle Baztán. Ahí tres carabineros, dos de civil, protegen la casa de los indeseables.

Converso con los pacos. Al parecer se aburren aquí. Además es una calle tranquila, y lo único que los entretiene es el cartero, el repartidor de diarios o nosotros. Me dan pena. Me doy pena. Mi alergia empeora.

PELOS EN LA SOPA

Es otro día en la ciudad y ahora estoy en las afueras de la Peluquería Francesa, en pleno barrio Yungay, donde dos decenas de adherentes de los candidatos a diputado Felipe Harboe y Guido Camú hacen flamear sus banderas a la espera de que arribe don Lalo.

Pero un incidente entre uno de los peluqueros y un adherente de Frei llama mi atención. El peluquero simplemente pide que despejen la entrada para no espantar a los clientes y el adherente, un acérrimo democratacristiano, lo trata de fascista.

-¡Que voy a ser fascista! -replica el peluquero, que luego confesará que una vez le cortó el pelo a Pinochet.

-Apuesto que la gente de derecha no ha tenido problemas para ponerse acá. Fascista, eso es lo que es-responde el adherente calvo.

El peluquero insiste en que sólo quiere trabajar y para eso los clientes deben poder ingresar. Además, su tío fue comunista. El adherente calvo no se calma, así es que otro peluquero debe salir a calmar los ánimos.

El peluquero se llama Roberto Jeria y no es pariente de la Presidenta. Él tranquiliza todo, pero cuando le consulto por qué candidato está, él dice:

-Yo siempre he sido socialista y allendista, así es que estoy por Ominami.

Roberto me explica que está por Marco Enríquez-Ominami, por la admiración que siente por Max Marambio, quien se hacía llamar en la clandestinidad como Ariel Fontana. Luego, el peluquero que atendió a Pinochet me dice que es simpatizante comunista.

Como no entiendo nada, entro al Boulevard Lavaud, lugar que está en la misma propiedad que la peluquería, para conversar con Felipe Harboe, de quien se comenta es igualito al doctor House. Ahí le pregunto una huevada:

-¿Qué tiene que ver el pelo con la política?

-Yo creo que mucho, porque en estas elecciones hay que subirle el pelo a la política.

Enseguida me presenta a la gente que lo acompaña: Ángel Cabeza, del Consejo Mundial de Monumentos, y Claudia Cervantes. Ángel cuenta algo que me extraña un poco:

-¿Sabes cuál será la próxima lucha en Santiago? La batalla por el sol. Habrá tantos edificios en altura que muchos vecinos sencillamente no tendrán sol.

Ah, mierda, y más encima apocalíptico el hombre.

EL HOMBRE, EL CANDIDATO

Unos minutos después de la hora fijada, Eduardo Frei Ruiz-Tagle desciende de su auto blanco en compañía de Eduardo Jara, "el hombre de la agenda".

Los adherentes de los candidatos a diputado, al verlo, se convierten en sus adherentes. Hacen flamear sus banderas, ensayan tímidos gritos.

El diputado Harboe lleva a don Lalo hasta una ventana. Ahí le asegura que hay una partidaria, pero en la ventana sólo se ve a una niña. Don Lalo aguarda hasta que ve a una mujer.

Luego de la conversación, obviamente planificada, Frei se encamina a la Peluquería Francesa. El capitán Rebolledo lo cuida de cerca. Pero yo me acerco y le consulto al candidato si antes había venido a cortarse el pelo acá.

-Habitualmente no me corto el pelo -responde él extrañamente. Y digo extrañamente, porque si no se cortara el pelo, andaría con él hasta el suelo, pateándolo, ¿o no?

La procesión continúa una cuadra, hasta la peluquería. Frei saluda y enseguida ingresa a peinarse. Los fotógrafos y camarógrafos captan la escena. Cuando termina de peinarse, don Lalo sube al segundo piso del Boulevard Lavaud.

La batahola aquí es peor. De hecho, para grabar con mi cámara debo subirme a una mesa. Todo culmina cuando Fidel Oyarzo llega a echar a toda la prensa, incluido yo.

-Lo que pasa, León, es que si hago diferencias, los colegas reclaman -argumenta.

Desciendo de la mesa. Al hacerlo, me topo con "Chewbacca" Bowen, que viene atrasado. Ya en tierra, le pregunto cuál es la relación que ve entre peluquería y política.

-Yo creo que la peluquería ayuda a que no tengamos pelos en la lengua -contesta.

-¿Te cortarías el pelo aquí?

-Me gustaría tenerlo a lo "Chupete" Suazo.

-Eso sería un cambio, y el cambio es un concepto de otra candidatura, ¿no te parece?

LA ESPERA FINAL

Frei, o don Lalo, como ustedes prefieran, hace esperar a la prensa por varios minutos. Durante la espera converso con Fernando Val, ex director de TV del Área Deportiva de TVN. Fernando me cuenta que está a cargo de la producción en televisión.

-¿Cómo es eso?

-Bueno, tengo que dar la mejor imagen a los medios audiovisuales.

-¿Eres el equivalente a Giorgio Varas, el productor de MEO, pero sin podio ni banderita?

-Más o menos, pero también me toca ordenar a los medios, que a veces son muchos.

Ahora acaba de bajar Eduardo Jara, por lo que imagino que don Lalo debe estar por llegar. Aprovecho la ocasión para preguntarle si es difícil su trabajo.

-Bueno, nada es difícil y todo tiene su complicación -responde después de confirmar que lo estoy grabando.

Por fin don Lalo desciende desde las alturas. La escena me trae a la memoria el cuento "Padre nuestro que estás en los cielos", de José Leandro Urbina, y que trata sobre un niño que, sin querer, delata a su padre que se esconde de los milicos en el techo de su casa. Don Lalo habla y vuelve a eludir las preguntas de los periodistas, pero mi mente otra vez vuela, hasta una micro del Transantiago, en donde unos hiphoperos rapean: "Yo no voto por Frei, yo no voto por Piñera, a mí me roba cualquiera".

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