
Domingo 7 de marzo de 2010| por Csar Fredes
La primera noticia de daños en la industria vitivinícola nos la dan informalmente el domingo al almuerzo, conversando de todo un poco, pero como casi siempre, rozando el tema de los vinos:
-"Concha y Toro perdió cinco millones de litros".
Después del pasmo, la reflexión y el consuelo, relativo por cierto, porque a nadie le gusta perder ni un litro:
-"Bueno, cinco millones de litros son mucho vino, pero para Concha y Toro no son tantos, porque es inmenso. Lo bueno es que las cubas que se le quebraron con el temblor son algunas del Maule, donde hay mucho vino, pero no de las líneas mejores ni más costosas de la viña. Lo bueno es que La Pintana (Viñedo Santa Isabel, lo que fue Tocornal) y Puente Alto no sufrieron, porque ¿te imaginas que se caiga una cuba de Don Melchor o de Almaviva?".
Luego nos llega un correo de Mauro von Siebenthal, el dueño de la viña del mismo nombre y productor de gigantesco Carménere Tatay de Cristóbal. Mauro vive cada vez menos en Locarno, Suiza, cerca de la frontera con Italia, en donde ejerce como abogado y cada vez más en su precioso viñedo y casa de Panquehue, casi frente por frente con Viña Errázuriz, a donde se viene definitivamente este año.
-"No es mucho lo que sé a la distancia, pero nuestra bodega casi no sufrió. Algunos problemitas en el techo de la bodega que, tú sabes, es muy liviana y nada más. Vino no perdimos".
Notifica su preocupación por la salud de todos y lamenta profundamente los daños en Bouchon, Montes y Lapostolle, que hasta el momento ignorábamos y que él parecía saber.
Después, comienzan a sumarse las noticias que, en principio, nos parecen exageradas y que hablan de una verdadera catástrofe. Un diario muestra imágenes de cubas de acero inoxidable derribadas por los remezones en Viña Las Niñas ¡y son cubas nuevas de acero inoxidable levantadas por la media docena de mujeres francesas que crearon ese viñedo en el valle de Apalta!
Más tarde, aunque todavía no en su totalidad, se puede dimensionar el daño, que es inmenso. Pero por decirlo de una manera bien criolla, los viñateros están más bien parados en la hilacha. Casi están optimistas. En todo caso, dispuestos a salir adelante, todos juntos.
Pero no cabe duda que el viñedo chileno, sus propietarios y sus trabajadores, tienen mucho coraje. ¡Nadie está quejoso! ¡Se perdieron más de cien millones de litros y no se ha oído ningún lloriqueo, aunque habría derecho a que lo hicieran.
René Merino habla por todos los viñateros, porque es la voz de la industria en la medida que es el presidente de Vinos de Chile, la poderosa agrupación gremial que los reúne.
En lo medular de su declaración pública de Vinos de Chile se puede leer con sorpresa y respeto:
"Junto con destacar la generalizada solidez de la infraestructura de la industria vitivinícola y la fuerza moral de su gente, Vinos de Chile, la asociación que agrupa al rubro, ya ha podido constatar los efectos producidos por el terremoto en nuestro país y su impacto en la industria.
Nos alegra poder decir que no tenemos información de pérdidas de vidas entre nuestros trabajadores.
La industria vitivinícola ha sido afectada, pero después de varios días, durante los cuales se ha trabajado por dimensionar su impacto, podemos asegurar que éste ha sido limitado.
Hemos podido cuantificar la pérdida de vino en 125 millones de litros, considerando vino a granel, embotellado y de guarda. Tal cantidad, equivale a unos US$250 millones, pero comparada con la abundante cosecha del año 2009, que alcanzó a 1.010 millones de litros, la pérdida equivale sólo a 12,5% de ella. Por ello, tenemos la certeza de que en el breve plazo, los despachos y el cumplimiento de las obligaciones comerciales retornarán a la normalidad sin mayores problemas.
En tanto, las faenas productivas ya se han reanudado, o están en proceso de hacerlo; las líneas de embotellado están en general sanas y en operación, al igual que las bodegas, que ya están siendo reparadas. La vendimia se ha iniciado y los volúmenes no se verán afectados por el terremoto o sus efectos. De hecho, los primeros despachos de containers ya se efectuaron.
Las viñas también están enfocando sus esfuerzos en apoyar y satisfacer las necesidades morales y materiales de sus trabajadores.
"Nuestro principal mensaje es que estamos todos trabajando arduamente para restablecer la normalidad en la industria y seguir llevando lo mejor de Chile al resto del mundo a través de nuestros vinos". Así sí que da gusto. //LND