
Miércoles 10 de marzo de 2010| por LUIS BUSTAMANTE
Nuestro país ha sufrido uno de los golpes naturales más grandes de los últimos tiempos. De nuevo nos levantamos con todas nuestras fuerzas, pero ¿qué herramientas reales existen hoy para acelerar esta restauración? Salvar la vida de las personas ante un desastre natural es una responsabilidad de todos los chilenos. La comunicación entre entidades de gobierno, privadas y personas es, sin duda, el piso que se debe asegurar ante cualquier desastre. La tecnología una vez más queda como un ente a evaluar. Ésta va evolucionando rápidamente y, por ende, la obsolescencia es bastante común, pero ¿cuándo es el momento de invertir? ¿Es un real aporte para el país? Y si lo es, ¿por qué no se prioriza?
Lamentablemente, ante un desastre natural, queda expuesta la falencia de nuestra plataforma tecnológica nacional. ¡Quedamos incomunicados con nuestras regiones! Sin poder auxiliar a nuestros compatriotas. En resumen, reactividad y poca proactividad.
Hoy, nadie puede discutir que invertir en tecnología constituye una necesidad y no un lujo; de hecho, invertir en soluciones de apoyo al rescate de personas, invertir en plataformas de respaldo, en soluciones de apoyo a la logística y gestión son claramente un respaldo contundente al objetivo de salvar más vidas en el futuro, pero no esperando a que ocurra otro desastre, sino reaccionando a tiempo. Sin tecnología un país no crece, no porque no quiera, sino porque no puede. Es un hecho.
No es posible permitir que las comunicaciones fallen, por ejemplo, debido a la reducción de presupuesto en monitoreo, mantención de un sistema o respaldo, o simplemente porque no se considera relevante; la vida de las personas no tiene precio. En ese sentido, la tecnología incluso se transforma en una seria carta de presentación para nuestro país. Los ciudadanos estarán y se sentirán más seguros, confiados y apoyados, respaldados por una infraestructura a la altura de las circunstancias.
Pese a estos problemas de comunicación que existen en Chile, tengo la convicción de que se mejorarán las plataformas y servicios de emergencias; el país es fuerte. La tecnología da estabilidad y permite tomar mejores decisiones, con calma y no con ansiedad, sólo por el hecho de estar siempre conectado. Los desastres naturales son un fiscalizador de nuestras redes; hacen una verdadera radiografía, mostrando cuál es la realidad y qué se debe mejorar. El cómo se hará requiere de la asesoría de empresas expertas. En definitiva, usemos la tecnología como un apoyo para salvar vidas, para responder más rápido, para estar siempre conectado; hoy más que nunca, es imperativamente requerido, Chile lo necesita.
* Luis Bustamante, director de desarrollo de mercado de Magenta