
Domingo 2 de agosto de 2009| por GONZALO LEÓN
Estoy DCesperado, o esperando a que dentro de una hora comience la ceremonia del 52º aniversario del Partido Demócrata Cristiano (PDC). En los patios del ex Congreso Nacional ya hay gente; gente que sigue llegando, como el ex diputado Andrés Aylwin o como ese niño cuyos padres mandaron a tejer un suéter rojo que dice "Frei" y que luce orgulloso, pero sin entender lo que significa. Al observarlo detenidamente, me parece que ese niño perfectamente podría ser yo, pero hace más de veinte años, cuando en mi adolescencia milité igual de orgulloso en la JDC. En esos tiempos conocí a tipos como Omar Jara, Javier Troncoso, Sergio Micco, Eduardo Abedrapo, Luis López-Aliaga, Cristián Gómez, Aldo González, Dante Pesce. Mejor no sigo, porque la lista es larga. Precisamente uno de ellos, Eduardo Abedrapo, hoy subsecretario de Mideplan, me grita desde lejos:
-Pórtate bien, León, porque puedo destapar algunas cosas que sé de ti.
Abedrapo, el mejor candidato que la DCU haya dado a la FECh, se refiere a mi pasado decé, lo que a la luz de las circunstancias me avergüenza un poco. Creo que me equivoqué de partido, o no sé si de partido, pero sí de opción: no estoy para la militancia, de ningún tipo. Pero mis equivocaciones, no son culpa de Abedrapo, quien luce el brazo derecho en cabestrillo, como la nana de Patolín. Me acerco para preguntarle qué le pasó, y él me responde que cualquier cosa que me diga puede ser adjudicada a la edad. Enseguida me cuenta que un grupo de decés y ex decés aún se junta una vez al mes, pero no para hablar de política, sino para echar la talla, y yo pienso que cuando uno está en política, no se puede echar la talla.
Equivocaciones
Luego de contemplar las chapitas, banderas y jockeys que un sujeto vende a la entrada, salgo del ex Congreso para encontrarme con el perdido Hoppe. Hola, me dice, pensé que el ingreso era por la otra puerta. A veces me irrita lo despistado que es, pero otras me alegro con sus fotos, y creo que es mejor ver el vaso medio lleno. Bueno, pero estoy afuera, más precisamente en calle Compañía, a unos pasos de Morandé, cuando de pronto el poeta José María Memet nos saluda y enseguida, medio desconcertado, dice:
-Pensé que esto se había suspendido.
-No, mira, hay gente -contesto, señalando a las multitudes que copan uno de los patios.
-¡Bah! Pero si yo mismo mandé un correo ayer -insiste.
-¿Y por qué hiciste eso?
-Porque yo estoy a cargo de la organización.
Detecto una fisura entre lo que él dice versus lo que yo afirmo, así es que imagino que debemos estar hablando distintas cosas.
-Sí pues, porque la reunión de los artistas con Marco Enríquez-Ominami se corrió una semana. Iba a ser hoy, pero se topaba -con el aniversario de la DC -completo la oración.
Nos reímos e ingresamos, todos, al ex Congreso, pero yo de inmediato me pongo a escuchar a unos jóvenes decés: hablan sobre la importancia de traer banderas partidarias, de ésas azules con la flecha roja al medio y la mancha de té, del papá o la abuela, en la parte blanca. Tal vez alguna vez tuve este tipo de conversaciones, pero la verdad no lo recuerdo, así es que enfilo mis pasos hacia Pepe Auth, presidente del PPD.
-¿Dónde está Adolfo? -le pregunto, recordando la teleserie de TVN.
Por un segundo Pepe duda o no entiende la consulta, pero pronto se recupera y dice:
-Mandó a su hermano.
Luego hablamos del desbande de algunos militantes, no sólo del PPD, sino de todos los partidos, en busca de una diputación o una senaduría, pero él no le da importancia al asunto:
-Hay gente que se va de los partidos porque hay primarias en los partidos, como el senador Roberto Muñoz Barra, y otros porque no las hay.
Por último, Pepe recordará a Gustavo Rayo, el mejor orador decé que ha conocido, y a Sergio Micco, como si ambos estuviesen muertos.
El hemiciclo
Con un poco de empeño todo se puede, o eso decía mi mamá. Así es que después de engañar al guardia de la puerta ya estamos en el hemiciclo, conversando con Andrés Zaldívar. Antes hay que decir que esto se repletará y que las banderas con la flechita roja serán el decorado. Pero volvamos al ex senador Zaldívar y mi prudente observación:
-Hay decés que faltan.
-Sí, muchos -responde con nostalgia.
-Su hermano para empezar.
-En verdad me duele que no esté y sinceramente espero que vuelva a reencontrarse.
Obviamente don Andrés, hoy candidato a senador por la Región del Maule al igual que Ximena Rincón, se refiere a su hermano Adolfo Zaldívar, hoy candidato del PRI.
-¿Qué es para usted el PRI?
-Un partido instrumental que se intenta mostrar como un proyecto político de largo plazo.
-El PPD también nació como un partido instrumental -apunto.
-No, ese es otro tema.
Don Andrés confiesa que se siente un poco identificado con Chewbacca (Sebastián Bowen), el compañero peludo de Han Solo en "Star Wars", ya que él también fue reclutado a esa edad, pero por don Eduardo Frei Montalva. Lo miro de cerca y tengo la impresión de que él es igual al Maestro Yoda.
-Les pedimos a nuestras autoridades que tomen asiento -repite una y otra vez la moderadora de esta ceremonia.
La interrupción sirve para acercarme al senador Camilo Escalona. Curioso: no le he contado ningún chiste, pero el senador mantiene una sonrisa eterna y casi perfecta. Le cuento el incidente con el poeta Memet y la confusión de eventos.
-No opino por la falta de coordinación de otra candidatura -contesta seco.
Trato de insistir, pero la moderadora y el encargado de prensa del senador me lo impiden. Abatido, miro para todos lados intentando ubicar a otra "autoridad" y diviso a Juan Carlos Latorre, Sergio Molina, Tomás Jocelyn-Holt, Francisco Huenchumilla, Patricia Poblete, Soledad Alvear, Alberto Undurraga, Edmundo Pérez Yoma. A este último le consulto por qué el acto se ha demorado tanto en comenzar.
-Lo que pasa es que desde hace tiempo muchos de nosotros no nos saludábamos y tenemos hartas ganas de conversar -confidencia.
¡Acción!
Después de confundir a la diputada Carolina Goic con la periodista Silvia Carrasco, que para mí son iguales, la ceremonia por fin se inicia con el ingreso de los ex presidentes más enérgicos que ha tenido la Concertación: Patricio Aylwin y Ricardo Lagos. Como nadie puede permanecer de pie, me siento al lado de Igor Garafulic.
-Usted es el que suspende los partidos de fútbol, -le comento a modo de saludo.
-Entre otras yerbas, porque también me han dicho "el amigo de las viejas de Andha".
Ahora entran Juan Carlos Latorre, presidente del PDC, y Eduardo Frei, el candidato de la Concertación. Cuando esto pasa, se escucha de la última fila:
-Se siente, se siente, ¡Frei Presidente!
El que parece liderar el grupo de jóvenes decés es un joven de pelo rojizo, muy similar a Andrés Palma.
-América del mañana: ¡democratacristiana! -se escucha luego, lo que me hace pensar que a lo mejor la JDC ahora es chavista. Sin embargo, no puedo comprobarlo, porque ingresa la Presidenta Michelle Bachelet y, casi en el acto, Lucy Delgado, una rubia muy ric, digo atractiva, interpreta el himno nacional.
Nada es para siempre, o eso pienso cuando un funcionario de partido me induce a dejarle el asiento a Ximena Rincón, quien a su vez le ha dejado el suyo a Edgardo Boeninger. El hecho me hace reflexionar sobre algo obvio: si eres "autoridad" tienes derecho a sentarte, el resto que se joda. Pero como no vale la pena darle vueltas al asunto, tomo asiento en las escaleras junto a Hoppe.
En la testera toma la palabra Eduardo Frei y después de saludar a los ministros y subsecretarios dice en son de broma:
-Mañana nos van a acusar de intervencionismo electoral.
Frei recuerda a su padre, quien fundó el partido en otro salón de este mismo ex Congreso, y un libro prologado por Gabriela Mistral donde, según él, fundó los pilares de su actuar político. Justo cuando estoy a punto de emocionarme, observo llegar a lo lejos a Chewbacca y mi rostro cambia y, no sé, me pongo feliz.
-Nunca cejaremos por conocer la verdad en el asesinato de Frei -remata el candidato, con lo que de paso se gana un fuerte aplauso.
Emoción de presidentes
La ceremonia está llena de discursos pero, contrario a lo que pudiera imaginarse, no resulta extenuante. Ahora es el turno de Juan Carlos "Caco" Latorre, quien aprovecha para saludar a simpatizantes, militantes y diletantes. Latorre pide que nos pongamos de pie para recordar los nombres de aquellos que han hecho tanto por el partido.
-Vamos a ganar porque la Presidenta ha señalado que Frei es el continuador de su obra -concluye y enseguida invita a Michelle Bachelet a bajar de la testera para condecorarla.
Cuando los fotógrafos y camarógrafos realizan su labor, Ximena Rincón grita:
-Caco, Caco.
Pero el presidente del PDC parecer no escucharla. Todos tomamos nuevamente asiento. De pronto, un dedo acaricia mi espalda, y no sé, pienso en mi "ex" y me excito un segundo. Me doy vuelta para ver quién es, y se trata nada menos de Ximena Rincón, picarona, ¿no? Observo con detención una de sus manos y veo en la palma blanca dos monedas de quinientos pesos. ¿Qué querrá? ¿Seré tan barato? ¿Se me notará tanto?
-Se te cayeron estas monedas cuando te levantaste-dice sonriendo.
-Esteee, gracias.
Vuelvo a poner mi atención en la testera. La Presidenta, emocionada o resfriada, no sé bien, se dirige al mundo decé. Pronuncia bonitas palabras, aunque no sé si las palabras pueden ser bonitas. Sólo sé que, a medida que la Presidenta habla, me remito a ese consejo que mi padre masón y facho me dio cuando Eduardo Frei hijo era Presidente de la República: "Deberías aprovechar que un decé está en la Presidencia y volver a militar en el partido. Así, a lo mejor te consigues una peguita". Bueno, hace más de diez años estaba cesante, hoy las condiciones objetivas han cambiado. Hoy, parafraseando a Marta Sánchez, estoy DCesperado: "Porque ya no sé / dónde está mi sueño ni por qué se fue".