
Martes 9 de marzo de 2010| por Cartas
Es indesmentible que como en cualquier gran ciudad sujeta a cambios sociales por la globalización, en Concepción un porcentaje de la población ya no se interesa por quienes lo rodean y por ello busca acaparar productos a como dé lugar y sin medir consecuencias. Quiero dejar claro que este tipo de gente no es la que predomina en la ciudad; al contrario, a la luz de las fogatas y en medio de las barricadas que se han expandido por las poblaciones ha aflorado ese sentimiento de pertenencia e identificación con el barrio que estaba olvidado. Vecinos que antes quizás ni intercambiaban miradas ahora se protegen como hermanos. A mí me tocó el terremoto en Talca durante un viaje en bus, mientras mi casa estaba sin moradores, pero bien cuidada gracias al rápido actuar de mis vecinos.
Así también surgen los vecinos que organizan guardias nocturnas y otros que desinteresadamente regalan agua potable a quienes aún no reciben el servicio. Sin duda este terremoto ha dejado una estela imborrable en hualpeninos, penquistas, choreros, pencones, tomecinos, hualquinos, sampedrinos, cobquecuranos y todos los habitantes de la hermosa Región del Biobío, que ha demostrado que la adversidad se vence cuando todos estamos unidos y en sintonía, porque sin importar el nivel socioeconómico todos hemos sido afectados en mayor o menor medida. Un saludo desde Hualpén a todos quienes han extendido su mano para ayudarnos y que se han acordado de esta novel comuna.
Sebastián Albarrán Pacheco, Hualpén