
Domingo 28 de febrero de 2010| por Equipo LND
Hace unos años una pareja, como tantas otras, hizo noticia usando una discreta esquina de Valparaíso para tener relaciones sexuales en plena calle. Supuestamente estaban amparados por la oscuridad y poco les importó la presencia de un habitual voyeur que los estaba grabando con su celular. Lo que no esperaban, con su osada hazaña, era que el mirón quisiera explotar sus dotes de paparazzi urbano y vendiera las imágenes a un canal que, a las 22 horas, estaba transmitiendo en público el encuentro llevado a cabo contra una muralla. Como tantas otras prácticas que siempre han existido, pero que en el último tiempo se les están bautizando con términos extranjeros que terminen en "ing", a este "rapidito" público se le denomina "dogging".
Dogging se usa cuando sus ejecutores son heterosexuales y cruising si son homosexuales. Entre tanto trabalenguas anglosajón, al final lo único que importa es que el sexo público tira. Tiene onda, estilo y adrenalina. Y responde a un fenómeno de liberación sexual que se va apoderando de la sociedad y los mercados. Si hasta hace un tiempo decir la palabra "poto" resultaba indecoroso e incómodo y era preferible sustituirla por "traste", "popó" e incluso una siútica "colita", hoy la sexualidad se acopla a los sistemas y se incorpora de manera abierta, desde los nostálgicos martes del Cine Premium, las teleseries nocturnas con contenido erótico, el auge ondero de los sex shops, los swingers, intercambios de parejas entre adultos jóvenes, hasta esa moda femenina de los últimos años de ser una chica independiente, soltera, glamorosa, consumista y poco romántica, bien práctica: a lo "Sex and the city". Todo se ha configurado para que el mercado sexual sea abierto y complaciente.
Turismo erótico
Las agencias de viajes también se han articulado en torno a las demandas del sexo y el erotismo. Inspirados en esta tendencia, los doctores en turismo Thomas G. Bauer y Bob McKercher escribieron en 2003 el libro "Sex and tourism: journeys of romance, love and lust" (Sexo y turismo: viajes de romance, amor y lujuria), un texto que en Chile sólo se puede adquirir a través de Amazon y en inglés. En éste, se proponen variados lugares del mundo para visitar en pareja y disfrutar de la lujuria y el romance, en los que el término "turismo sexual" es reemplazado por "sexo y turismo".
Según los autores, "la gran mayoría de las personas que buscan actividades sexuales mientras viajan lo hace con sus parejas. A veces, la posibilidad de tener encuentros sexuales al llegar a su destino o en el trayecto, juega un papel central en la decisión de viajar".
Si bien en Chile no existen paquetes que ofrezcan estos lugares, las agencias nacionales no se quedan atrás y, a pedido de los solicitantes, pueden armar un paquete en cruceros y parajes amorosos. Jimena Délano y Marcelo Leal llevan siete años juntos. Una tarde de 2003, Marcelo caminaba por un parque con su polola de entonces, pero una mala pisada le provocó un esguince. Jimena era estudiante de Medicina y paseaba con su novio cuando vio a esta pareja accidentada. No dudó en ayudarlos, le prestó primeros auxilios a Marcelo y se ofreció a llevarlos en auto hasta un servicio de atención. A partir de ese encuentro, aparentemente fortuito, Marcelo y Jimena nunca más se separaron. Al poco tiempo terminaron sus respectivas relaciones y se fueron a vivir juntos. En septiembre contraerán matrimonio y como creen ser el ejemplo empírico del destino, no quieren dejar nada al azar. Menos su luna de miel.
Ellos han contratado los servicios de una agencia chilena para que les arme un paquete a su medida. Durante sus años de noviazgo se atrevieron a la osadía de vivir experiencias sexuales juntos. "Los dos somos súper abiertos en el tema sexual, entonces nos complementamos súper bien. Hemos hecho swinger un par de veces y eso, a la larga, te otorga un destape en la relación que es exquisito", cuenta Jimena. Marcelo agrega que estas experiencias generan mucho respeto y confianza con la pareja, al contrario de lo que podría pensarse. "Hace rato que nosotros superamos los celos o la vergüenza. Somos muy abiertos de mente y eso nos hace una pareja más moderna, si tenemos sexo con otra gente, es siempre en presencia del otro".
Desembolsando gran cantidad de dinero, están armando una ruta que tendrá como destino las playas de México y, principalmente, la estadía en un hotel muy particular en estas vacaciones postjuramento del sagrado matrimonio: el Desire Riviera Maya.
Sexo en tierras aztecas
En el Hotel Desire los únicos que usan mucha ropa son sus funcionarios. Los huéspedes pueden andar completamente desnudos en las zonas habilitadas y provocativamente sexies en el resto de las instalaciones. El complejo, especialmente hecho para ir en pareja -solamente mixta, según la administración-, tiene todos los lujos de un hotel exquisito pero con ciertos privilegios que lo hace particular. La discoteque del hotel cuenta con un área especial para aquellos que se dejan llevar por la sensual cadencia de la música y quieran pasar a otra etapa algo más relajada, como hacer topless o acariciarse libremente en un baile. A pesar de que las relaciones sexuales sólo están permitidas dentro de las habitaciones, los swingers tienen libertad para intimar con otros ocupantes en sus respectivos cuartos. El precio más económico del Desire -de mayo a diciembre y a modo de promoción para esta temporada- por una sola noche es de $180.000 por pareja.
Otra oferta hotelera mexicana es del Resort y Spa Los Cabos, que ofrece en su página web un "evolucionado concepto dentro de una atmósfera divertida y desinhibida, con un ambiente provocativo, sólo para adultos. Ideal para solteros y parejas que deseen disfrutar, socializar y conocer gente". Destinado para mayores de 21 años, permite hacer topless en algunas de sus áreas y tiene fogosas actividades nocturnas como desfiles de lencería, juegos estimulantes para los huéspedes y bailes eróticos de strippers y chippendales (vedettos).
Los argentinos están acostumbrados a llevarnos la delantera en el destape y la vanguardia sexual. En Buenos Aires se levanta el único complejo swinger de Latinoamérica, el Hotel Anchorena. El precio para los residentes argentinos es de $32.000 por noche en la habitación más simple y además de estadía incluye fiesta, tragos y música en salones con sillones, sauna, duchas y piscinas climatizadas.
Respecto a estos complejos turísticos, la sexóloga María José Barahona recomienda que para el goce de la pareja ambos sepan lo que cada uno espera de esto. "Lo ideal es viajar con una pareja estable. Hay que tener bien claro quién es tu pareja permanente y quién es la aventura", recalca al precisar que no es necesario ser swinger para disfrutarlo. "El solo hecho de andar con los pechos desnudos en una piscina, o con poca ropa, en un lobby, compartiendo con más pasajeros que buscan los mismo, es de por sí muy erótico".
Erotismo ilustrado
Otros lugares recomendados por la guía están en el viejo mundo. En 1996 se abrió en Barcelona el Museo del Erotismo Ilustrado, una galería de arte constantemente abierta al público, en cuyos pasillos se exhibe el desarrollo de la erótica en la humanidad a través de diferentes facetas y técnicas artísticas. Algunas de las temáticas son el cine erótico español, ilustraciones de la India y el sadomasoquismo.
Siguiendo la línea de los museos, en Londres está el Amora: academia del sexo y las relaciones, de corte mucho más atrevido y sexy. Sus salas reciben nombres como "orgasmo" o "placer" y no sólo albergan exposiciones y galerías, sino también educan en torno a los mitos de la sexualidad y cuenta con especialistas y actividades didácticas e interactivas, que podrá experimentar por 16 mil pesos chilenos. Técnicas para besar, cómo hablar de manera más sexy o la experimentación y el descubrimiento de las zonas erógenas del cuerpo son algunas de las ofertas del primer parque temático en torno a la sexualidad.
La exacerbación en este rubro lo alcanzó el Love Land, en Corea del Sur, que exhibe al aire libre gigantescas esculturas con hombres y mujeres teniendo relaciones y orgasmos, y genitales que apuntan directo al cielo. Sus instalaciones de arte moderno, erotismo y porno suave no tienen un fin educativo: sólo se miran, se fotografían y se tocan.
Cruceros gay
Si en los hoteles de México la única condición era ser una pareja mixta, en los cruceros gay no se permiten heterosexuales. La última onda es subirse a uno de estos barcos y recorrer las costas con toda la libertad y locura del mundo. La próxima ruta oceánica zarpa el 7 de marzo desde Miami y recorre las costas del Caribe en una jornada en altamar que promete una bienvenida para hombres y otra para mujeres, fiestas, celebraciones y el permiso para compartir cuartos, para no tener que amarse dentro de un auto, como cuando Jack y Rose se conocieron en el Titanic.
En la agencia nacional Tour & Tickets Travel tienen programas con vacaciones especialmente diseñadas para parejas homosexuales. El boom se da en Buenos Aires, una de las capitales gay del mundo. "Es increíble cómo se vende. Al principio, cuando vinieron de Argentina a traerme estos programas especiales, me maté de la risa y pensé "¿quién va a pedir esta cuestión?", pero ahora tiene mucha demanda", dijo una dependiente. Aunque reconocen que no tienen convenio con los cruceros, pueden confeccionar un paquete a su medida para embarcarlo en esta aventura cuática y acuática.
Es que el erotismo, la sexualidad y el viaje aparecen por todos lados. Recientemente en Estados Unidos se celebró la convención "Lifestyle 96", una suerte de congreso que, durante tres días, reunió a representantes de varios países distintos. Allí se dieron cita para dialogar sobre sexo, amor y placer. "El sexo dejó de ser algo local e íntimo", acota la sexóloga María Jesús Barahona. "Hoy las parejas buscan salir de lo común y eso, muchas veces, está fuera de la frontera, sobre todo en países más avanzados que el nuestro, en los que sí se puede hablar del tema y también disfrutarlo". //LND