
Miércoles 10 de marzo de 2010| por Carolina Pezoa / Agencias
En la sede parisina de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el gobierno galo promovió a todas voces las ventajas de la energía nuclear, como fuente alternativa al petróleo, el carbón y el gas. El Presidente francés Nicolas Sarkozy incluso lanzó la iniciativa de un banco internacional de combustible para garantizar aprovisionamiento a nuevos países que quieran dotarse de centrales atómicas y reclamó la apertura a ese sector de los organismos financieros.
El uso pacífico bajo la supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica de Naciones Unidas (AIEA), es el eslogan de Francia.
"El desarrollo del sector nuclear debe hacerse en el respeto de las reglas y estándares internacionales más exigentes", subrayó ayer el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner. El problema es cuáles serán dichos parámetros.
Estuviera o no en los planes del Elíseo, la propuesta tuvo excelente acogida, tanto que Israel y Siria anunciaron que pondrán en marcha sus respectivos proyectos para la construcción de centrales nucleares. El primero, con apoyo francés, cuya alianza en la materia ya dio frutos en los '50 con las instalaciones de Dimona; el segundo no quiso dar más detalles.
CON O SIN NPT
"Israel tienen la infraestructura técnica, el conocimiento y la motivación para entablar una obra semejante ( ) en la parte norte del desierto de Neguev", declaró el ministro israelí de Infraestructuras, Uzi Landau, quien estimó, al contrario de lo que afirman los expertos, que el sector atómico civil "puede ser un sector de cooperación regional con el objetivo de promover la paz".
"Naturalmente, cualquier central que se construya en Israel será sometida a los controles internacionales", agregó el funcionario, cuyo país, si bien es miembro de la AIEA, no es firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT), y tampoco está dispuesto a respaldar un Medio Oriente desnuclearizado, como lo propone el Presidente estadounidense Barack Obama.
Aunque los sucesivos gobiernos israelíes han negado que el país disponga de un arsenal atómico, expertos extranjeros afirman que Israel cuenta con unas 200 ojivas y con misiles de alto alcance. El país exige además, al igual que las principales potencias mundiales, nuevas sanciones a Irán -que sí firmó el NPT- por su programa nuclear que, como alega Teherán, también es "pacífico".
Al respecto, Landau afirmó: "Irán es un país que habla abiertamente de destruir un Estado miembro la ONU (Israel)".
Finalizada la intervención israelí, le tocó el turno a su archienemigo Siria, cuyo vicecanciller Fayed Mekdad, enfatizó que para enfrentar el crecimiento demográfico, el gobierno de Damasco requiere "considerar fuentes alternativas de energía, incluida la nuclear. Ello en momentos en que la AIEA ha reprochado a Siria (firmante del NPT) su falta de colaboración para aclarar el uso de un emplazamiento que Israel bombardeó en 2007, que se cree era un laboratorio de armas atómicas.
"Apreciamos la posición afirmada por el Presidente Sarkozy, según la cual, la aplicación pacífica de energía nuclear no debe ser monopolizada por aquellos que cuentan con la tecnología, sino que debe ser accesible a todos los países", afirmó el ministro.
Este panorama rememora al instalado en 2008 cuando Francia y Estados Unidos signaron (aunque por separado) un acuerdo de cooperación nuclear civil con India, bajo el alero de la AIEA, a sabiendas que su vecino Pakistán es una potencia atómica. Valga recordar que en este caso ninguno de los dos países ha signado el NPT.