
Miércoles 10 de marzo de 2010
Las fuerzas policiales y militares nigerianas que patrullan escrupulosamente la ciudad de Jos y sus alrededores han detenido en las últimas horas a casi un centenar de presuntos autores de la masacre de cristianos que el fin de semana dejó, al menos, 500 muertos, mientras crece la tensión.
Un total de 96 hombres del clan nómada musulmán Fulani Hausa han sido arrestados, tal y como informó el portavoz policial Ikechukwu Ayo Aduba. De ellos, 19 portaban machetes y cuchillos y se encontraban en un pueblo cercano a la ciudad de Jos, donde se desarrolló la matanza en tres pueblos cristianos en el estado central nigeriano de Plateau.
En sus primeras declaraciones, los detenidos han asegurado que se encontraban en una "misión de venganza". Cerca de otro pueblo, la policía requisó armas y detuvo a un grupo mayor de hombres.
El Presidente nigeriano, Goodluck Jonathan, destituyó a su asesor de seguridad como consecuencia de la matanza, que había sido anticipada en enero con una masacre similar de más de 300 personas en disturbios entre cristianos y musulmanes.
Varios cientos de víctimas -muchas de las cuales eran mujeres, algunas embarazadas, y niños de todas las edades- fueron sepultadas ayer en fosas comunes, entre escenas de profundo dramatismo y más promesas de venganza.
"Vamos a vengarnos", murmuraba un joven durante un entierro en Dogo Nahawa, una de las tres aldeas atacadas, donde un periodista musulmán que cubría el funeral estuvo a punto de ser linchado.
Además, según una fuente militar, un soldado resultó muerto ayer en Bukuru, a 20 kilómetros de Jos, cuando intentaba calmar a los jóvenes cristianos que planeaban represalias.
En Jos, la capital de Plateau, ya circulan rumores sobre nuevas olas de violencia religiosa y étnica. En varias partes de la ciudad crece el pánico y muchos se han encerrado en sus casas. Numerosos negocios permanecen cerrados y los militares refuerzan los patrullajes.
