
Inicio » Mercado del Placer » Al Desnudo
Viernes 17 de febrero de 2012| por Nación.cl
Fotografía: Susana Ruiz Pizarro, www.surpizarro.cl
VEA LA GALERÍA AQUÍ
"Ir abandonando los prejuicios que me limitan día a día a vivir nuevas experiencias, ir conociendo mi entorno y a mi misma es lo que me motivo a tener una apertura de conciencia. Debe haber algo mas allá que nos ofrece la vida, algo más de lo que ya estamos acostumbrado a ver, a lo que estamos condicionado y limitado por nuestros propios patrones culturales y educacionales.
Nací en el seno de una familia católica y me eduqué en un colegio religioso de monjas alemanas. Con una formación clara y tradicional, que por muchos años no me causo inquietud, mi vida tenía un camino despejado y definido; las etapas estaban ya predestinadas y especificadas, todo se enmarcaba en un orden y estructura, que por lo demás me entregaba mucha tranquilidad y seguridad. Mi vida estable y muy ordenada, cumplía con todo lo esperado en base a la educación que había recibido, y socialmente no era cuestionada.
Sin embargo por mucho tiempo sentí que está cadena de acontecimientos ya diseñada, que se repiten una y otra vez como un círculo sin salida: estudiar, ir a la universidad, trabajar, casarse, tener hijos, comprar la casa, el auto, la casa en la playa, seguir trabajando para educar a los hijos, esperar a los nietos y morir. No era lo que esperaba de mi vida, mi existencia tenía un propósito mayor, empecé a notar que este círculo vicioso nos limita a todos como seres humanos, justamente impidiendo que nos materialicemos como humanos, llegamos solo al nivel de seres, este círculo impide desarrollar al máximo nuestras habilidades en función de humanizarnos como personas más consientes, empáticos, logrando ver que en la diferencia se encuentra la mayor igualdad.
Romper este círculo, no fue tarea fácil, mis miedos y lo desconocido era más fuerte. ¡Hasta que llego el día! Sin pensarlo mucho y con una actitud bastante rebelde, rompí con todos mis esquemas, me desvincule de todos mis prejuicios, abrí mi campo de conocimiento, empecé a permitir que entraran en mi vida personas que nunca antes les hubiese hablado, experiencia que eran totalmente nuevas. Que no hubiese imaginado vivirlas y de cuales estoy inmensamente agradecida. Al ver que rompía mis propios parámetros, que modificaba mis limites puede ser consciente de como también yo era prejuiciada y encasillada en parámetros sociales y culturales.
Ser testigo conciente de todo este proceso, me hizo tener más fuerza y deseos de continuar adelante con mi salto cuántico, cambiar de frecuencia, así mismo ir viviendo como entraban nuevas personas y como a la vez otras quedaban en el camino. Finalmente me permitió ir creciendo y floreciendo como mejor personas, por tanto poder entregar mí aporte a una mejor sociedad, saliéndome del acto individualista, donde nos preocupamos únicamente del que consideramos igual a nosotros, o solo priorizamos por el núcleo familiar.
Hoy me siento orgullosa y feliz de mi renacimiento. De haber podido conectarme más profundamente con mi humanización, con la naturaleza que me rodea, con mi propia naturaleza. Vivir de forma más conciente, ir reconociéndome, comprender mis miedos y temores, ir desplazando y creando nuevos paradigmas, abrir mi campo de visión y sobre todo perder el miedo a todo lo nuevo, perder el miedo a mis propias capacidades… descubrir que siempre puedes saltar más alto, que siempre puedes llegar más lejos, que mi frecuencia es infinita y solo mi mente es la que pone límites irreales, entender que las fronteras no existen… podemos volar tan alto y llegar tan lejos como nosotros nos propongamos y que en eso consiste mi verdadera rebelión, cambiar lo viejo para que siempre nazca algo nuevo y más conectado con lo natural, tan natural como nuestros cuerpos.